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El obrero subido a una grúa de Pozuelo se baja y deja su protesta

Ramírez llevaba nueve meses pidiendo a 40 metros de alto que le pagasen una deuda a su empresa

El obrero colombiano Doney Ramírez se bajó ayer por la noche de la grúa en la que llevaba 282 días (sin bajar una sola vez) pidiendo que la empresa Ploder Uicesa, en suspensión de pagos, liquidase su deuda (150.000 euros) con la empresa para la que trabaja, Estructuras Jigar.

Ploder está acabando la construcción de un aparcamiento subterráneo y una casa de la cultura para el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Partido Popular), una obra que ha costado 27 millones de euros. Jigar fue subcontratada por Ploder para hacer las estructuras. A finales de 2009 dejaron de cobrar. En febrero de 2010 dos obreros de Jigar se subieron a la grúa de la obra, de 40 metros de alto, para denunciar el impago. Un mes más tarde cogió el testigo otro compañero, Doney Ramírez, de 35 años, casado y con tres hijos.

Ploder acaba la obra pero no paga su deuda

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Ramírez ha aguantado nueve meses arriba, con una pequeña tienda de campaña amarrada al brazo de la grúa, sin ningún aparato para calentarse en invierno o refrescarse en verano. Su jefe y una vecina que se solidarizó con él le llevaban cada día el desayuno, la comida y la cena, que subía con una cuerda. Desde que comenzó la protesta, la Unión Temporal de Empresas que hace la obra (Pozuelo Infraestructuras, participada al 100% por Ploder) puso vigilantes al pie de la grúa para evitar que no siguiese subiendo gente. Solo permitieron que Ramírez recibiese alimentos.

Ploder sigue sin pagar la deuda. En vista de eso, y de la "falta de solidaridad y de atención de la gente" por su situación -según ha dicho esta mañana Ramírez, bastante frustrado-, el obrero ha optado por abandonar su protesta. Durante la reivindicación, ha seguido cobrando su sueldo mensual (1.300 euros). Volverá a trabajar después de las Navidades.