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Fernández-Lasquetty: un hombre de confianza

El consejero de Inmigración sustituye a Güemes al frente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid

Javier Fernández-Lasquetty Blanc (Madrid, 1966) es "un tipo de confianza". Uno de esos políticos fraguados a fuego lento en el PP. Se afilió al partido en 1982 y llegó a ser presidente de Nuevas Generaciones en el distrito de Salamanca. Un hombre seguro, ideológicamente férreo y siempre a la sombra de Esperanza Aguirre. Hasta el punto de que hace pocos meses sonaba como el nombre emergente para ocupar el puesto de mano derecha de la presidenta regional. Ligado a la fundación FAES y a todos los instrumentos de formación política de los populares, Lasquetty es un político de formas suaves y fondo sólido.

Dialogante y de retórica tolerante, con un punto brillante, se define como un liberal con fuertes convicciones religiosas. En la Consejería de Inmigración, a la que accedió en 2007 también en "comisión de servicios", ha solidificado los vínculos de los grupos religiosos más significados (Legionarios de Cristo o Neocatecúmenos) a los mecanismos de ayuda y cooperación con los inmigrantes. Pero siempre manteniendo un discurso muy ponderado y habilidoso. En la reciente polémica por la negativa del Ayuntamiento de Torrejón a empadronar inmigrantes mantuvo una firme oposición al alcalde este municipio, Pedro Rollán. Y elevó sus opiniones en todos los órganos populares, en lo que tiene voz propia.

La trayectoria de Lasquetty está íntimamente ligada a la de Aguirre. Ya desde los tiempos en los que la líder regional del PP estaba en el Ayuntamiento de Madrid. En 1996 Aguirre se lo llevó consigo al Ministerio de Educación como director de su gabinete. También fue de la mano de Aguirre cuando esta fue presidenta del Senado. Hasta que en 2002 pasó a la órbita del ex presidente del Gobierno José María Aznar, del que fue subdirector de gabinete.