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Rabat ignora las gestiones de España e insiste en que Haidar sólo obtendrá su pasaporte si pide perdón

"No creo en esa huelga de hambre, es fácil decir que estás ayunando y luego por la noche me harto a comer", dice el cónsul de Marruecos en Canarias

"Aminetu Haidar debe pedir perdón al rey de Marruecos y declararse súbdita marroquí para obtener su pasaporte. Marruecos no dará su brazo a torcer frente al chantaje de Argelia y el Frente Polisario". Con esta firmeza se ha expresado el cónsul de Marruecos en Las Palmas, Abderramán Leibek, quien ha ofrecido una rueda de prensa en la capital grancanaria para exponer la postura de su Gobierno e intentar desacreditar a la activista saharaui, dudando de la veracidad de su protesta. "No creo en esa huelga de hambre, es fácil decir que estás ayunando y luego por la noche me harto a comer, traigo una silla de ruedas, pongo mala cara y digo que estoy mareada", ha añadido.

Respecto a las gestiones realizadas por el Gobierno español para que Marruecos otorgue un pasaporte marroquí a la activista, el cónsul ha indicado que éste "no es un problema español. Todo mi respeto al PSOE y al Gobierno de España, que lo están haciendo muy bien, pero la solución sólo está en manos de Haidar y de quienes la han empujado a esto. Mohamed VI es magnánimo", ha insistido el cónsul, "y si Haidar reconoce que es marroquí y le pide perdón, estoy seguro de que me telefoneará alguien del Gobierno para que le dé el pasaporte".

Leibek ha repartido a los periodistas unas fotocopias con la supuesta prueba de que Haidar cobró 530.000 dirhams (unos 46.500 euros) de indemnización por sus cuatro años en las cárceles marroquíes y señaló a Argelia y al Frente Polisario como instigadores de la protesta. "Todos los saharauis somos las víctimas del delirio de grandeza de Argelia, que ha creado el problema del Sahara para dominar el noroeste africano", ha expresado.

El cónsul también ha qerido enviar un mensaje a todas aquellas personas que han apoyado a la activista, como cantantes, actores o el premio Nobel José Saramago. "Estos actores hacen papeles de reyes y generales en sus películas y siguen creyéndose reyes y generales. Actores y escritores viven en un mundo de imaginación, están muy lejos de la realidad y éste es un tema político", ha concluido.