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Los duques de Lugo firman su divorcio

Dos años después del "cese temporal de convivencia", la Casa del Rey confirma la separación "de mutuo y común acuerdo" de Doña Elena y Jaime de Marichalar

La infanta Elena y Jaime de Marichalar han llegado a un acuerdo de divorcio. Los abogados de la pareja han emitido un comunicado a través de la agencia EFE en el que anuncian que han suscrito un convenio regulador "de mutuo y común acuerdo". El documento ha sido elaborado por el letrado Jesús Sánchez Lambás, por parte de doña Elena, y de Cristina Peña, en representación de Marichalar.

La nota asegura que la infanta y su ya ex marido mantienen "una fluida interlocución en todo lo referente al interés común de sus hijos". Los abogados que han participado en este proceso han explicado que ya se han iniciado los trámites en el juzgado correspondiente y han subrayado la necesidad de no desvelar los pormenores del acuerdo para proteger a los hijos de la pareja menores de edad, Felipe de 11 años y Victoria de 9. En el anuncio, también se hace referencia al "afecto y consideración" que por don Jaime "siente la Familia Real".

Era una noticia esperada desde hace tiempo. Desde que el 13 de noviembre de 2007 la Casa del Rey confirmara que los Duques de Lugo habían decidido cesar de "mutuo acuerdo" su convivencia no ha habido ni un solo movimiento que hiciera pensar que podía haber una vuelta atrás. De hecho antes de oficializarse el cese de la convivencia era un secreto a voces que la hija mayor de los Reyes de España y Jaime de Marichalar tenían problemas.

Doña Elena vive desde hace dos años con sus hijos en un piso situado cerca del madrileño parque del retiro de Madrid y trabaja en MAPFRE, actividad que compagina con sus compromisos oficiales. Felipe y Victoria ven a su padre con asiduidad y comparten con él sus periodos de vacaciones. Marichalar permanece en el piso del barrio de Salamanca que fue domicilio conyugal y que es de su propiedad. Tras la separación de la infanta ha perdido su puesto en varios consejos de administración. Su salud sigue siendo delicada. Hace unos días sufrió incluso un desvanecimiento cuando almorzaba en un restaurante de Madrid. En los últimos días ha estado en Nueva York donde acude regularmente para hacerse chequeos médicos.

Amigos de Marichalar sostienen que desde que se separó se le ve muy triste, sobre todo porque no puede estar con sus hijos todo el tiempo que desea. Hasta el último momento la familia de Marichalar, que es muy religiosa, ha rezado por una reconciliación.

La única vez que en estos dos años se ha visto junta a la pareja fue la pasada primavera con motivo de la Primera Comunión de Victoria, la hija de la pareja. La tensión entre ambos fue evidente.

El matrimonio de la Infanta Elena atravesó momentos muy complicados tras los accidentes vasculares que el Duque de Lugo sufrió en 2001 y 2002 y que pusieron en riesgo su vida. Una isquemia cerebral provocó a don Jaime de Marichalar una hemiplejía de la parte izquierda del cuerpo, de la que se fue recuperando progresivamente.

Ya por entonces se hablaba de que la pareja tenía problemas, pero la hija mayor de los Reyes de España no se separó de su esposo e incluso le acompañó durante algunos meses a Nueva York, junto con sus dos hijos, donde Jaime de Marichalar siguió unas duras sesiones de rehabilitación.

Los Duques de Lugo se casaron en Sevilla el 18 de marzo de 1995. El 17 de julio de 1998 nació su primer hijo, Felipe Juan Froilán, primer nieto de los Reyes, y el 9 septiembre de 2000, su hija Victoria Federica.

Fue en noviembre de 1994 cuando Jaime de Marichalar apareció por primera vez junto a la familia real. Fue el día del anuncio del compromiso. Así se desvelaba un noviazgo que se había llevado con gran sigilo. Ése día él dijo de ella:"Sus cualidades son tantas que no terminaríamos nunca". Ella dijo de él: "Es cariñoso y tenaz; no ha parado hasta convencerme". La boda celebrada en la catedral de Sevilla reunió a representantes de todas las casas reales.