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Detenido el ex novio de Laura Alonso, la joven hallada muerta en Ourense

La Guardia Civil sospecha que se vieron la noche en que ella desapareció

Apenas un día después de encontrar el cadáver de la orensana Laura Alonso, de 19 años, en los montes de Toén (Ourense), la Guardia Civil detuvo como supuesto implicado a su ex novio, J.C.G., un hombre de 32 años con el que había mantenido una complicada relación sentimental y a quien llegó a denunciar por malos tratos en 2008. La demanda no prosperó. Laura decidió retirarla ante la petición de la familia del supuesto agresor.

El ex novio es de momento el único sospechoso. Lo fue desde el principio. La Guardia Civil tiene la convicción de que Laura se encontró con él la noche en la que desapareció (la madrugada del lunes pasado), tras despedirse de su novio actual y de sus amigos en una cafetería de la localidad próxima de A Valenzá. Sin embargo, el detenido no incurrió en contradicciones las dos veces en que fue citado a declarar, cuando todavía se tenía la esperanza de que la joven apareciera con vida.

Los mensajes del ex novio al móvil que Laura guardaba en casa, lejos de ser amenazadores, evidenciaban el intento del hombre por continuar la relación. La Guardia Civil sólo esperó a encontrar el cadáver para detenerlo. Fuentes de la investigación sostienen que además de la evidencia de los mensajes al móvil secreto de la joven (el que usaba habitualmente apareció sin batería y sin tarjeta en las inmediaciones de Toén) el análisis del coche de J.C.G. lo incrimina.

A media mañana de ayer, y sin conocer todavía el resultado de la autopsia, J.C.G fue detenido en una localidad alejada de su vivienda familiar de Toén. A media tarde del sábado había aparecido el cadáver de Laura y todo el pueblo señalaba a su ex novio. Él optó por no ir a dormir esa noche a su casa, pero estaba siendo seguido de cerca por las fuerzas de seguridad que apenas esperaron unas horas para detenerlo.

Mientras el ex novio de Laura Alonso prestaba declaración acompañado de su abogado en las dependencias de la comisaría, antes de ser puesto a disposición judicial, los amigos de la fallecida iniciaban una manifestación silenciosa en Xestosa, la aldea de Toén de la que ella era natural. Más de cinco kilómetros de marcha seguida por cerca de un millar de personas y convocada para las cuatro de la tarde a más de 35 grados. Hicieron el recorrido en una hora. La tía de la joven llegó rota al destino y necesitó asistencia médica. La dolorida familia encaja con prudencia la detención del ex novio. Por la mañana, el alcalde de Toén, Amancio Cid, convocó un pleno extraordinario en el que la corporación decretó tres días de luto. Sólo faltó un concejal, el padre del detenido, miembro del grupo de Gobierno. Mientras el pueblo asiste perplejo a los acontecimientos, la investigación revela que la aparición del cuerpo de Laura se debió al empecinamiento de un agente de la Guardia Civil que, con un grupo de voluntarios, repeinó una zona paralela a la que dos días antes había aparecido la chaqueta de la joven.

El agente se adentró en la zona atraído por un fuerte olor y lo primero que vio fue un animal muerto. Pese a ello decidió avanzar unos pasos más hasta que se topó con el cadáver de Laura. Estaba vestida, en avanzado estado de descomposición tras seis días de intenso calor, y tenía una prenda alrededor del cuello aunque no presentaba signos evidentes de violencia.