Último recurso de un falso culpable

El marroquí Ahmed Tommouhi presenta un recurso de revisión ante el Tribunal Supremo después de 15 años encarcelado por error

MÓNICA CEBERIO BELAZA Madrid 22 JUN 2009 - 12:14 CET

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Ningún tribunal ha reconocido aún la inocencia de Ahmed Tommouhi. El marroquí pasó más de 15 años en la cárcel por una serie de violaciones que no había cometido, por culpa de una serie de errores e irregularidades policiales y judiciales. Ahora está en libertad, pero sigue luchando para que la justicia admita que se equivocó con él. Su abogado, Javier Melero, presentó el viernes un recurso de revisión ante el Tribunal Supremo basado en la investigación del periodista Braulio García Jaén, autor del libro Falsos testigos del porvenir que publicará Seix Barral Argentina en julio. García Jaén explica el caso desde octubre de 2007 en el blog ladoblehelice.com.

Una oleada de brutales violaciones cometidas en 1991 en Tarragona y Barcelona condujeron a la cárcel a Tommouhi y a su compatriota Abderrazak Mounib a pesar de que un informe de la Guardia Civil acreditaba que no había indicios de que se conocieran. Mounib, quien también sostuvo siempre su inocencia, murió de un infarto en abril de 2000. No le llegó la libertad condicional.

A Tommouhi lo acusaron inicialmente por 17 delitos y lo acabaron condenando por cuatro violaciones y un robo. Sus penas sumaban más de 100 años. La única prueba, en todos los casos, fue el reconocimiento de las víctimas. En 1995, cuatro años después de la detención de Tommouhi y Mounib, la policía detuvo al español Antonio García Carbonell, de gran parecido físico con Tommouhi, por una serie de violaciones muy similares a las de 1991. El empeño de un guardia civil implicado en ambas investigaciones, Reyes Benítez, logró demostrar que, al menos en una de las agresiones por las que se condenó a Tommouhi, el culpable había sido García Carbonell. El ADN lo verificó en 1997, pero en el resto de los casos no fue posible. No se conservaban restos biológicos que se pudieran analizar y Tommouhi no pudo probar su inocencia. Las serias dudas sobre su culpabilidad, reconocidas por el Tribunal Supremo, no son suficientes para desvirtuar una condena firme según las leyes españolas.

Dos años después, en 1999, el fiscal jefe de Cataluña, José María Mena pidió un indulto en nombre de Tommouhi, que siempre sostuvo que los indultos eran "para los culpables". Hubiera sido una vía indirecta para que el Estado reconociera su error, pero el Gobierno tardó nueve años en responder y finalmente, se negó a concederlo. La única vía para que se reivindique la inocencia de Tommouhi es este recurso de revisión.

El recurso se refiere sólo a una de las violaciones, ocurrida en Tarrragona cuatro días después de aquélla en la que sí se pudo acreditar, con el ADN, la inocencia de Tommouhi y Mounib. Como en todas las demás, el reconocimiento de las víctimas fue la única prueba de cargo. El abogado ha pedido la práctica de pruebas que podrían demostrar que el Renault 5 gris plata que usaron los violadores para cometer el delito fue conducido por Antonio García Carbonell, el hombre que tanto se parecía a Tommouhi y al que todos los indicios apuntan como autor de todos los crímenes por los que los dos marroquíes acabaron en prisión.

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Ahmed Tommouhi, delante del puente del Diable de Martorell (Barcelona) en 2006 / JOAN SÁNCHEZ

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