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Abdelilá Hriz condenado a 20 años en Marruecos por su participación en el 11-M

El fiscal asumió la denuncia de Del Olmo y pidió cadena perpetua

Abdelilá Hriz, de 31 años, no se inmutó cuando el presidente del tribunal antiterrorista de Salé (Marruecos) pronunció la condena: 20 años. Tres horas antes el fiscal había pedido cadena perpetua para este marroquí al que la justicia española considera autor material de los atentados del 11-M.

Pilar Manjón, presidenta de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, cree incluso que Hriz es el asesino de su hijo Daniel, que tenía entonces 20 años, y viajaba en el cuarto vagón del tren que los terroristas reventaron en la estación del Pozo. "Poseemos pruebas testificales que le sitúan allí", recordó hoy a este periódico. "Golpeó con la mochila a una persona que se volvió, le miró y más tarde le identificó".

Hriz ha sido condenado por "constitución de banda criminal para cometer actos terroristas; complicidad en la destrucción de medios de transporte y vías públicas con explosivos; participación en agresión premeditada que afecta a la vida y seguridad de las personas y captación y administración de fondos para financiar un acto terrorista".

"No le imputaron por los 191 asesinatos del 11-M", se lamentó Manjón al teléfono. "Veinte años no son nada", añadió. "En nuestra legislación son 40 reales para un autor material". "Aún así me alegro de la condena y espero que los cumpla todos". "Confío en que pronto haya por fin extradiciones entre Marruecos y España y que terroristas como él puedan ser juzgados allí donde perpetraron sus crímenes".

Marruecos no extradita a sus ciudadanos, pero por segunda vez -la primera fue el 4 de diciembre- ha aceptado juzgar a uno de ellos por delitos cometidos en el extranjero. El juez instructor del 11-M, Juan del Olmo, formuló a finales de 2007 una denuncia contra Hriz que fue detenido en enero pasado. El fiscal la asumió casi por completo. Ángel Llorente, el magistrado español que actúa como enlace con la justicia marroquí, alabó a la salida de la audiencia la cooperación judicial entre Rabat y Madrid.

Pruebas contra Hriz

La denuncia de Del Olmo se basó principalmente en que el ADN de la muestra de saliva que le tomó a finales de 2007 en Salé, durante una comisión rogatoria, coincide con el de un pelo de un peine que se encontró en el piso de Leganés en el que se suicidaron, en abril de 2004, siete yihadistas. También se corresponde con el de la mancha de sangre de un pantalón hallado en la casucha de Chinchón en la que fueron preparadas las mochilas explosivas.

"No uso peine y los pantalones no son de mi talla", respondió Hriz con voz firme a las preguntas del presidente de la audiencia. "Hay suficiente oferta de pantalones en España para que me compre uno de mi talla", añadió. Después acusó a la policía española de haber "fabricado" pruebas para involucrarle en los atentados. Explicó que no estaba en Madrid el día en que se cometieron.

A la coincidencia del perfil genético se añade el testimonio del argelino Mohamed Larbi Bensellam, encarcelado en su país y al que Del Olmo interrogó durante una comisión rogatoria hace dos años. Bensellam narró entonces la estrecha relación de Hriz con los imputados por el 11-M y su viaje a Turquía y Siria desde dónde ayudó a los muyahidines a entrar en Irak. "Se va a Francia a hacer de taxista" era la expresión convenida para anunciar que un joven musulmán iba de camino.

El abogado de Hriz, Abdellatif Ennouari, nombrado de oficio porque el imputado rehusó contar con un letrado que le defendiese, también refutó la validez del cotejo del ADN. Describió a su cliente como un pacífico trabajador marroquí y preguntó al tribunal si, a través de él, se quería "juzgar por terrorismo a toda la inmigración marroquí en España".

"Se le está juzgando por algo de lo que ya fue absuelto"

Natural de Kenitra, a 40 kilómetros al norte de Rabat, Hriz emigró a España en 1999. Trabajó como electricista y logró un permiso de residencia. Vivió en Madrid hasta 2004 cuando, según la policía, se trasladó a Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) aunque él insistió en que residió entonces en Tarragona. Al año siguiente se marchó a Turquía.

Ennouari recordó además que Hriz ya fue juzgado en Marruecos en 2006, tras ser expulsado de Siria, por actividades terroristas. Se le condenó a tres años que no cumplió porque un tribunal de apelación le absolvió en 2007. "Se le está juzgando ahora una segunda vez por algo de lo que, en el fondo, ya fue absuelto", alegó el letrado.

Antes de comparecer ante los cuatro jueces que componían el tribunal, Hriz compartió banquillo en una jaula de cristal con siete de los nueve terroristas que se fugaron en abril de la cárcel de Kenitra, la de más alta seguridad, a los que la policía marroquí logró echar de nuevo el guante. Todos llevaban largas barbas, gorritos y alguno una alfombra de oración debajo del brazo.

Justo al empezar el juicio se presentó en la puerta del tribunal una joven marroquí con una minifalda escocesa y unas medias negras con varias carreras. El agente de facción no le permitió la entrada. "No es lógico", argumentó. Debía de temerse que los "barbudos" la quisieran agredir.