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Madrid aumenta su capacidad en el tratamiento de residuos de obras

Valdemingómez puede absorber en 15 días el Windsor.- La región genera seis millones de escombros, más que la basura orgánica.- Ahora se recoge un 30% menos por la crisis

La mayor planta de tratamiento de residuos de construcción y demolición (RCD) de España, y una de las mayores de Europa, ha inaugurado hoy la ampliación de sus instalaciones con una nueva área que permite tratar más de 7.800 toneladas diarias, lo que equivaldría a absorber en 15 días los residuos generados por el edificio Windsor de Madrid. Los escombros que llegan a la planta, situada en Valdemingómez y gestionada por la empresa Salmedina, son de dos tipos: de hormigón -procedentes de obras, limpios de otros materiales de diferente naturaleza y de residuos de construcción- y de demolición mixtos -con hormigón mezclado con otros residuos como plásticos, maderas, vidrios o hierro, que deben ser separados para que no interfieran en el producto final-. Este material se recicla y se convierte en bases de carretera, carriles bici, drenajes y sellado de vertederos antiguos, entre otros usos.

El presidente de Salmedina, Luis Ruego, ha reconocido que "la implantación del árido reciclado en el mercado es escaso", aunque ha confiado en que esta dinámica se modifique y cada vez se investigue más sobre los posibles usos que se le puedan dar a los nuevos materiales que se obtienen a partir del reciclaje de escombros. En la Comunidad de Madrid se genera una media de seis millones de residuos de escombros, una cantidad que supera a la generada por basura orgánica y que se ha multiplicado por cinco en los últimos dos años, pasando del medio millón de toneladas en 2005 a dos millones y medio en el año 2007. Sin embargo, y como admite el director financiero de la empresa que gestiona la planta, Federico Riccardi, "en los últimos meses ha habido un descenso de recogida de estos residuos en un 30 o un 40%", debido, fundamentalmente, a la crisis del sector de la construcción.

La consejera de Medioambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, Ana Isabel Mariño, que ha visitado hoy las nuevas instalaciones, ha explicado que "durante 2007 se ha aumentado en 150% el tratamiento de esta clase de residuos gracias al trabajo de la iniciativa pública y privada con una inversión por parte del Gobierno regional de 35 millones de euros". En este sentido, Mariño ha destacado "la importancia del sector privado y la coordinación de la gestión pública con la iniciativa privada" para sacar adelante nuevas políticas de conservación medioambiental y evitar que estos escombros terminen en vertederos ilegales, algo "que se perseguirá".

Los costes de la prosperidad

La Administración regional, a través de la puesta en marcha de la Estrategia de Residuos 2006-2016 ha invertido 45 millones de euros en la puesta en servicio de las plantas de reciclado de Navalcarnero, El Molar y Moralzarzal, así como otros dos centros de agrupamiento de escombros, con una capacidad total para gestionar medio millón de toneladas de escombro al año. De esta cantidad, en 2007 se recicló en 85%, lo que posibilitó la reutilización de 425.000 toneladas. A través del Plan Regional de Residuos de Construcción y Demolición, la Comunidad pretende clausurar y restaurar todos los vertederos de desechos inertes que no se adaptan a la normativa vigente que hay en la región, tal y como apuntó la titular de Medio Ambiente.

Desde 2005 ya se han restaurado 37 vertederos municipales de inertes, y en la actualidad, se están recuperando otros 13. Estas actuaciones han permitido recuperar los terrenos degradados en zonas verdes para el disfrute de los madrileños. Los materiales que se reciclan en la planta inaugurada hoy sirven para la recuperación de estos espacios naturales ocupados anteriormente por vertidos ilegales.

La restauración de los vertederos se completa con la instalación de paneles informativos y con el desarrollo de campañas de información sobre las alternativas para la eliminación de residuos, algo que también contribuye a concienciar a la ciudadanía, ya que, según Mariño, "la Comunidad de Madrid es la región más próspera de toda España y la que más invierte en I+D, pero esta prosperidad también tiene sus costes, como es la generación de residuos, algo que incide de manera negativa en el medio natural".