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La Noche en Blanco

Demasiado viento para el funambulista

La Noche en Blanco con ELPAÍS.com: un equipo de redactores ha contado en directo lo que ha ocurrido en el macroevento madrileño, con 172 actos culturales repartidos por la ciudad durante toda la noche

Madrid ha vivido su tercera Noche en Blanco, durante la que se han ofrecido más de 170 actividades de teatro, danza, música, artes visuales o arquitectura. Nueve periodistas de EL PAÍS y de ELPAÍS.com te lo han contado en directo.

20.30, Matadero Madrid: Se celebra Canciones para Pedro, Almodóvar claro. Hay cola, así que el concierto, porque es un concierto con música en directo, va a estar lleno. Había que retirar entrada previa, uno de los cuatro eventos en los que era necesario. Ultimando detalles, calentando motores, es uno de los actos centrales, de hecho el cineasta recibe al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, o al revés, nunca se sabe. En la parada de buses han colocado un dispensario de mapas y programas, también hay cola para recogerlos.

20.40, mismo lugar: El acto consiste en que la de Orquesta de Radio Televisión Española interpreta versiones de las bandas sonoras más célebres de su filmografía readaptadas para la ocasión por Alberto Iglesias. Por aquello de que hoy en día todo es multimedia, en las pantallas se suceden las escenas que todos recordados de sus películas. Al final, llegarán Concha Buika, Miguel Poveda y Eva Yerbabuena.

20.59, Puerta de Alcalá: Aún no ha pasado el primer peatón de la noche. Hay dos colas, una de 150 personas que da a Serrano y otra de listos que sólo tiene 50, esquina con Retiro. La instalación consiste en recuperar el viejo uso peatonal de la puerta, perdido en 1846. Los visitantes atraviesan la puerta a pie por una pasarela de madera y se les entrega un diploma acreditativo. A su paso, se les ilumina con grandes focos, su momento de gloria. Les acompaña música solemne. Su autor, Eugenio Ampudia, nos cuenta: "Quería dar sentido a la Puerta de Alcalá, más que eso, recuperar el sentido originario y su visibilidad". Se llama Evacuad Madrid, ya que era la salida de la ciudad. Suena tremendista, apocalíptico. Sin embargo, el autor no estaba pensando en una evacuación masiva por alerta nuclear. Para Ampudia, tiene un tono de protesta pacífica. "Cada habitante de esta gran ciudad tendrá sus motivos para sentirse presionado y querer huir". Él cita "el marketing brutal, el tráfico".

21.00, de vuelta al Matadero: Ohhhhhh los fuegos artificiales anuncian el inicio de la Noche en Blanco, que se celebra por tercer años consecutivo en la capital y que se inventó París, origen de las grandes cosas, en el año 2000. Todavía no ha llegado el alcalde, o no le hemos visto. El concierto empieza en media hora. Ayer mismo se repartieron todas las invitaciones, 3.500, y hay mucha gente enfadada que a lo largo del día de hoy ha acudido al matadero sin saber que ya no había nada que hacer.

21.03, Plaza de España: "Toma, cuando empiecen los fuegos, la enciendes", le dice al niño un voluntario mientras le da una bengala. Los primeros fuegos artificiales, lanzados desde aquí, provocan un "aaaah" generalizado entre los centenares de personas que hay en la plaza, a los que llueven restos de cohetes. La gigante luna de Chema Madoz se ilumina en el edificio España. Se trata de Luna Gong.

21.10, seguimos en Matadero: La bailaora Eva Yerbabuena, ya sentada en su camerino y maquillándose, ha descrito a ELPAÍS.com la noche en blanco como "una noche llena de colores" y es "una auténtica pena" que sólo se lleve a cabo una vez al año. "No me puedo creer que Pedro me haya escogido para un homenaje y para compartir escenario con Buika y Poveda". Ella será la encargada de cerrar el concierto bailando una nana popular brasileña con la voz de Caetano Veloso, una saeta de Miles Davis que Almodóvar le envió a la artista y una soleá que acabará con una bulería. Ahí es ná. Todavía no ni rastro del homenajeado ni del alcalde.

21.15, en la cola de Alcalá: Un gentío en fila india. Decenas de personas en cola, desde la puerta hasta la calle Serrano. "Usted ha sido evacuado con el número 20", dice nuestro certificado.

21.25, besos y patos en Cibeles: Besos carnosos a lo Marilyn proyectados sobre la fachada del Palacio de Telecomunicaciones, antes Correos hoy Alcaldía. Los besos son estáticos, aunque aparecen y desaparecen, acompañado por el sonido constante de un ¡MACAMUAAA! que sale de grandes altavoces. La idea es de de Teresa Sapey y se titula besos. La fachada está oscura, de modo que el efecto queda un poco diluido por la escasez de iluminación. Un adorno para verlo al pasar. Unas 20 personas han parado a mirarlo, el resto es tránsito hacia Gran Vía. Familias con niños, gente mayor, una gran mezcla. "pues vaya beso le ha dado, le deja sin respiración", comenta un señor risueño.

Además, DeMo ha llenado todas las fuentes del centro con patos de goma, que no patitos porque son de grandes dimensiones. La idea es acercar la ciudad hasta el punto que te sea tan familiar como la bañera de tu casa. Pero la Cibeles no está iluminada, así que segunda desilusión. Aún se puede respirar en la calle... el año pasado había más gente a la misma hora. Como contrapunto, apenas a unos metros, en la plaza del Carmen, detrás de Montera, nadie diría que hay Noche en blanco, parece un sábado más en el centro de la ciudad.

21.45, sentados en el concierto: Gallardón y Almodóvar, tras posar para la prensa, entran juntos en el patio central, está a punto de empezar. Es al aire libre y hace bastante frío. La primera parte es sinfónica... y la cita empieza con... Hable con ella e imágenes de la película en tres pantallas gigantes.

21.55, Plaza Vázquez de Mella: Recuperamos la ilusión tras la visión de los patos y los besos. Se trata de la instalación Hanging out, de David Cêrny. A la entrada, da la bienvenida un cadáver que cuelga de la fachada del hotel Óscar Room Mate. Es nada más y nada menos que un trajeado Sidmud Freud, con la que se pretende hacer una alegoría del cambio de milenio y de mentalidades. La escena se completa con un grupo de 20 personas que descansan placenteramente en hamacas al calor del trópico. Es el otro evento con el que el padre del psicoanálisis comparte plaza: Perpetual (Tropical) Sunshine, de Fabric/CH. Un panel de dos por dos con 300 luces rojas que reproducen el clima del Trópico de Cáncer. Todo un lujo para una noche fría: poder pasarla donde todavía no se ha acabado el verano.

22.00, campo de luces en la Explanada del Rey "¿Te imaginas que hubiera un cortocircuito cuando lo enchufe Gallardón?", bromean algunos de los cerca de mil asistentes al encendido. Pero no está lloviendo sobre las 10.000 bombillas tituladas Máximo Silencio, de Gian Carlo Neri. El italiano se paseaba en vaqueros entre el público, fumando y respondiendo a la pregunta del millón: "¿Cuándo se enciende esto?". "A las diez y cuarto. Unos minutos de cortesía para esperar al alcalde. Si se retrasa, nos llama y encendemos sin él". El alcalde no ha llegado pero la explanada se ha convertido en un campo alienígena iluminado con miles de luces con un retraso de diez minutos sobre el horario previsto. Las bombillas se han ido encendiendo lentamente y han arrancado los aplausos del público que, entusiasmado, no dejaba de sacar fotografías con sus cámaras al tiempo que las luces cambiaban de color casi sin darse uno cuenta. Si te has quedado en casa, tienes tres noches más para verlo de 21.00 a 6.00.

Muy cerca de allí, junto al Palacio Real, cientos de personas hacían cola para entrar en este emblema de Madrid, esta noche de entrada libre para el público, para visitar la cocina amueblada que conserva desde el siglo XIX, la única de estas características que se expone en Europa. Junto a los muros del Palacio, en la Plaza de Oriente, otro grupo de madrileños y turistas guardaban su turno para entrar en el espacio ideado por la artista bilbaína Ana Laura Aláez, La demeure de l'essence, una especie de jaula roja traslúcida, más parecida a una nave espacial que a una morada creada para explicar, según su artista, la esencia de una forma elemental. La obra ha despertado la extrañeza de no pocas personas, que se preguntaban qué significaba exactamente.

22.10, Gran Vía Una madre y su hija adolescente se paran frente al edificio de Telefónica, donde la preja de artistas Lang/Baumann han colocado cinco tubos hinchables de colores. "¿Y esos gusanos?", pregunta la madre. "No son gusanos, mamá. Es de la Noche en Blanco".

22.15, el centro, tomado: El corazón de la ciudad está tomado. Increíble cola en Ópera, donde reparten café gratis (la organización del evento). En las sillas de la Plaza de Oriente, donde van a poder disfrutar de la emisión en pantalla gigante de las mejores óperas que han pasado por el Teatro Real, caben alfileres, pero poco más. Contadas sillas vacías. La policía asegura que la noche va sobre ruedas: tranquila y sin incidentes.

22.25, en la sala Off Limits: Lavapiés multirracial alternativo. La sala organiza un speed dating, que consiste en sentarse en una silla y charlar con diez desconocidos, uno por minuto, cambiando de silla. Aquí nadie se había visto antes y el objetivo es conocer al vecino -asiáticos, magrebíes, latinoamericanos, españoles-, al que vive al lado, pero con el que nunca te paras a hablar. La cita rápida vale por una caña gratis. Además, han colocado un confesionario, en el que una cámara te graba mientras tú le cuentas, también en un minuto, qué opinas sobre una etnia. Su público es modernitos, rastas, jóvenes en general.

22.46, en la azotea del Círculo: Una serpiente de cabezas recorre Gran Vía. Dentro del edificio, en la sala de columnas, un conjunto de jazz clásico, Wolfgang Mutshpiel Trío. La quietud del interior del edificio y la tenue iluminación de la sala contrasta con las actividades del exterior. También hay cola en la entrada.

23.05, CaixaForum: Video proyecciones sobre la pared de ladrillo. En el jardín botánico, que también acoge visitas nocturnas, hay también cola. La ventaja es que se entra de ¡300 en 300! y cada diez minutos.

23.09, Palacio Real: Jesús y Rosa han salido a disfrutar de la noche con sus dos hijos. De momento, han visto la Ópera y el Palacio y celebran la iniciativa. "La única pega es el frío, pero los niños lo pasan en grande". Gran parte del público se muestra encantado con lo que ve: "Es una buena idea sacar la ópera a la calle porque es muy cara". La cola para visitar por dentro el edificio, en realidad sólo muestran las cocinas, sobrepasa el Campo del Moro. Cientos de personas. Hay problemas de señalización: la gente no sabe por dónde entrar. Lancôme hace su agosto: patrocina la instalación La morada de la esencia. Es un rubí rojo de metacrilato en plena plaza que se visita en grupos de a diez. Una vez dentro, se rocía de los visitantes en perfume de la firma francesa.

23. 15, calle la Palma Espacio Menosuno: Pequeño teatro. Dos personas que interpretan distintos personajes según los números de las bolas que salen de un bombo. En la pared, los números corresponden a papeles: pedir comida a un chino, cantar Pimpinela, hablar con los espíritus... Jóvenes sentados en el suelo y comiendo las delicias chinas encargadas por los actores. Participativo al máximo.

23.20, Callao, The Sancho Plan: La plaza está invadida de monstruos marinos con los que interactúa público. Los espectadores que se atreven pasan la mano por un tubo y los peces saltan. Es una coreografía donde los directores improvisados son los peatones.

23.35, San Vicente Ferrer, 23 ¿¿?? Estupor. Estaba previsto un evento en una presunta sala social de arte alternativo pero no hemos encontrado ni rastro. Se titulaba La más bella. La noche en bolas. tres personas se han cansado de buscar y se han marchado a Fuencarral. Es el extraño caso del acto desaparecidito.

23.55, bicis de bajo coste: Isabel hacía años que no montaba en bicicleta. Sin embargo, ha decidido recuperar la costumbre "para vivir la noche de una forma distinta". El Ayuntamiento, ha montado puestos de alquiler a precios populares: cinco euros por dos horas. Pero los ciclistas están teniendo un problema: "No están todas las calles cortadas y nos encontramos con tráfico". Con los coches también se topan los patinadores que se han sumado a la ruta guiada por el centro de Madrid. También está teniendo mucho éxito la visita teatralizada que cuenta las leyendas del viejo Madrid: a estas horas se están repartiendo las entradas para las 3.00.

00.15, el Prado de noche: La cola da la vuelta al edificio y llega a la estatua de Quevedo. Los que entran, aseguran haber estado algo más de media hora esperando. La razón es que va rapidito: entran en grupos numerosos y a ritmo constante. La galería central del museo parece la calle Preciados en un día laborable. Y colas también en los baños de señoras. Los cuadros con más éxito son Goya y Velázquez.

0.23, de bote en bote en el Metro: En Gran Vía, 13 minutos esperando un tren. Una vez ha llegado, el convoy iba a reventar y atasco en la salida. Inaudito. Del tipo de celebración de Copa del Real Madrid, pero en un radio más amplio. Por la calle hay mucha más gente que un domingo de día.

0.35, botellón en plaza de España: Pasados los fuegos, se ha reabierto el tráfico y el ambiente recupera la normalidad del sábado por la noche: grupos de amigos sentados bebiendo. Pero la luna sigue dominando la plaza, lo que confiere al conjunto un toque surreal.

0.40. templo de Debod: muchos grupos de amigos sentados escuchando una evocación de la bahía de San Francisco, el mar, o al menos el sonido del mar, se cuela por una noche en Madrid. Se trata de Bill Fontana con su Wave phases.

0.45, Congreso de los Diputados: El templo de la palabra es accidentado santuario de la escucha. Miles de personas se congregan frente a la escalinata del Parlamento, en la carrera de San Jerónimo, para comprobar el trueque del verbo por las corcheas de música española interpretada por la Orquesta Nacional de Jazz bajo la batuta de Ramón Farrán. Hasta 35 músicos con piano, viento, cuerda y percusión étnica elevan sus sones hasta un cielo donde la casi Luna llena parece escuchar absorta la emotiva trompeta de Jerry González. La orquesta ha sido desplegada sobre una tarmina de 2,50 metros. Con dificultades de audición para el gentío congregado, desde la gran taza que baña la fuente de Neptuno, media docena de patitos flotantes parecen volver sus miradas hacia el Parlamento, al igual que los ositos orejudos que rematan la cornisa del hotel Palace.

En este escenario, el concierto de jazz, convenientemente hispanizado con el célebre Jaleo lorquiano, muestra la feliz fusión musical ante un público en ocasiones enojado y a veces perpejo no sólo por lo que escucha, bellamente interpretado, sino por todo lo que la música despertaba en sus propios ánimos. Nada de patrioterismo, sino más bien un sentimiento de universalidad, a sabiendas de que ésta impar medianoche, todo Madrid se ha echado a la calle para saludar a la luna y para comprobar que la coraza de la rutina puede -y debe- ser perforada por la imaginación. Un montaje a base de 22.00 watios de potencia y un sonido algo más dulce de los 136 decibelios que la instalación permitía, regalan una interpretación musical grata, algo dañada por la pésima acústica de la plaza, pero desplegada con desenvoltura por la sabia batuta de Ramón Farrán, mientras el público saluda con júbilo la actuación de Antonio Canales.

0.55, plaza de Santa Ana: En la sala pequeña del Teatro Español, alumnos de tercero y cuarto de la Resad representaban 15 minutos de Hamlet. La minifunción comenzaba con imágenes de los Hamlet cinematrográficos: Kenneth Branagh , Laurence Olivier y Mel Gibson. Los estudiantes han representado la locura de Ofelia , la escena con el príncipe hablando con la calavera y el duelo final. Estaba lleno, son cuatro pases y probablemente muchos se queden con las ganas. Los comerciantes de la zona aseguran que la cita ha congregado a más público que años anteriores.

1.00, fados: Cristina Nóbrega ante la puerta del Círculo. Pelos de punta, bocas abiertas. Admiración hasta el punto de oír: "Teníamos que unirnos a Portugal, qué gran país".

1.15, Círculo de Bellas Artes, primera desilusión: el funambulista, una de las atracciones más esperadas y más espectaculares de la noche, se está demorando por culpa del viento. Se trata de Jade Lindar-Martin, considerado el mejor en su género del mundo, que ha prometido atravesar los 120 metros que separan el Instituto Cervantes del Círculo. A 20 metros de altura y caminado por un cable.

1.30, cancelado: Finalmente, por megafonía han anunciado la cancelación, pero a penas se oye nada. Hay cientos de personas esperando, entre los que la noticia ha sido recibida con división de opiniones: parte del público que le espetan a gritos "cobarde, cobarde", a los que otra parte del respetable responde "súbete tú, súbete tú". "Y que no cobre", sentencia una chica. Al conocer la noticia, silbidos del público y una terrible aglomeración para salir de Alcalá, que está a reventar. Se avanza a metro por minuto.

La organización explica que Lindar-Martin va sin red y sin arnés y era muy arriesgado debido a las rachas de viento. Lindar-Martin está en el Libro Guinness por haber cruzado el Támesis de lado a lado ida y vuelta. Hasta media hora han esperado por si amainaba, pero no ha sido así.

1.40, plaza de las Cortes: Una intervención fulgurante pero brevísima del bailaor Antonio Canales preludia una apoteosis de percusión étnica en la que el propio director de la Orquesta Nacional de Jazz ha intervenido con dos baquetas con las que él mismo ha culminado el concierto entre una selva de cálidos aplausos.

3.00, cerrado el Metro: Buscar taxi es una misión más imposible que nunca.

3.10, despedida y cierre: Gente, mucha gente. Las calles de Madrid siguen tomadas por público en busca de espectáculos con planos en las manos y cámaras. Esto parece que acaba de empezar. ¿Quién dijo cansancio? Sigamos soñado....

Reportaje elaborado con información de Rafael Fraguas, Helena Martínez, Pedro García, Cristóbal Ramírez, Beatriz Portinari, Bernardo Marín, Alda Ólafsson, Elena Sevillano y Abel Grau.

Convocada por Internet una 'Noche en Negro'

Grupos alternativos han organizado a través de Internet la II edición de la Noche en negro en protesta por el modelo político, social y cultural de la capital. Los convocantes, anónimos, critican que el Ayuntamiento de Madrid hable de una ciudad hecha de ilusiones cuando es "una de las ciudades con mayor basura hay concentrada". Así, rechazan el concepto de la Noche en Blanco, "un día en el que se desempolvará la ciudad y se creará la opinión de que Madrid es maravilloso con esa cultura elitista roñosa y vomitiva". Por ello, promueven que se visualice un modelo real de ciudad, que consideran que "obliga al desarraigo, a la periferia, al paro, a la delincuencia".

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