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Necrológica:

Un funeral al ritmo de samba

La última petición de Dercy Gonçalves, la más irreverente vedette brasileña, muerta el pasado sábado en Río a los 101 años: un entierro sin lágrimas y con música de carnaval

Hace un mes, al cumplir 101 años, la cómica brasileña Dercy Gonçalves trepó al mausoleo que había mandado construir en 1991, cuando le diagnosticaron un cáncer. Se acostó sobre la lápida, enseñó las piernas y provocó: "Pronto este será el escenario de mi última presentación". Cuando el pasado sábado llegó al fin su trayectoria artística, iniciada en 1929, las autoridades locales adoptaran una medida inusual: decretar luto oficial en Río de Janeiro.

Desde hace tres días, artistas y una multitud, la mayoría gente humilde, acompañan un velorio inusitado, marcado por sonrisas y música. Como deseaba la difunta. "Estoy muy bien", explica por teléfono a ELPAÍS.com la hija, Decimar Senra, mientras camina junto al féretro. "Esto aquí es una fiesta... Mi madre siempre bromeaba: nos toca ser felices de cualquier manera, aunque sea a base de patadas", añade.

Víctima de problemas respiratorios, Dercy será enterrada hoy ante los 10.000 habitantes de Santa Maria Madalena, su pueblo natal, a 219 kilómetros de Río. Desde el sábado, la banda municipal ensaya para cumplir su último deseo, ser sepultada al ritmo de música de carnaval. Más exactamente, al ritmo del tema que la escuela de samba Viradouro le dedicó en 1991. En aquella ocasión, a los 84 años, la vedette desfiló sobre una carroza de carnaval con el torso desnudo, entonando el refrán "Bravo, bravísimo! /Mil aplausos para usted Dercy, /al retrato de un pueblo, /el homenaje de Viradouro". Un escándalo.

Lenguaraz y sexy a los 100 años

"Cuando huí de Madalena a los 14 años, no sabía ni follar", declaró en la fiesta por sus 101 años, al explicar cómo dejó la familia para enrolarse en una compañía de teatro itinerante. Dercy era conocida por hablar directamente sin pensárselo dos veces. Usaba constantemente palabras vulgares. No importaba con quién estuviera hablando. El uso compulsivo de palabrotas y la manera con la que arremetía contra los que no le caían bien, en particular los políticos, se convirtieron en su seña de identidad. En medio de la conmoción nacional, hasta el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se ha pronunciado: "Todos los brasileños extrañarán la irreverencia y la fuerza de la personalidad de Dercy Gonçalves".

Hija de un sastre y de una lavandera, Dercy nació en la sierra del Estado de Río de Janeiro. En la adolescencia vendía entradas en los cines y bailaba para los huéspedes de hoteles de su ciudad natal. Comenzó a destacarse en la década de los años 30 como actriz de teatro de revista en la radio brasileña. En 1943 protagonizó su primer filme, Samba en Berlim. En la pantalla grande participó en las comedias de chanchadas (estilo de humor caracterizado por las referencias sexuales). A los 95 años posó desnuda para Penthouse, y aunque recibió parte del pago, las imágenes nunca fueron publicadas. Dercy siguió trabajando hasta recientemente, haciendo apariciones en televisión después de cumplir 100 años. "A familiares y amigos siempre decía que quería ser sepultada con samba. Una mujer como ella no puede morir de manera silenciosa", añade por teléfono a ELPAÍS.com el presidente del museo que su pueblo natal le dedica, Nestor Lopes. Por casualidad, Dercy -que se enorgullecía de ser católica, aunque no propiamente una santa-, será enterrada hoy en el día de la patrona de la ciudad, Santa Maria Madalena.