Robbie Williams se despacha a gusto con la farándula
"La primera vez que Noel Gallagher estuvo en TV era tan feo que tenían que enfocarle de cintura para abajo", dice en su autobiografía
Robbie Williams tampoco se corta a la hora de describir a sus antiguos compañeros de banda. A Gary Barlow, por ejemplo, lo describe como una persona extremadamente tacaña, hasta el punto pedir una libra a los otros miembros de Take That cada vez que usaban su teléfono móvil. Sobre los Westlife, una banda surgida a imitación de Take That, Robbie dice que son una panda de "perezosos". Llega incluso a criticarles por no haberse acostado nunca con ninguna de sus miles de fans.
De Cameron Diaz dice que se parece a Zippy, una suerte de teleñeco de una popular serie infantil británica (Rainbow) que tiene la cabeza ovalada y una cremallera por boca. De Christina Aguilera cuenta que es "una mezcla entre Swampy -un activista ecologista británico- y los Village People".
Pese a todo, el cantante, también tiene duras palabras para sí mismo. Según escribe el diario The Sun, que ha tenido acceso a la autobiografía, Robbie Williams se define a sí mismo como un "paranoico, miserable, solitario y completamente obsesionado consigo mismo" que se mueve en una especie de relación amor-odio con la fama que ha conseguido.
También se describe jugando durante días enteros al Championship Manager 4, y entrando en eBay para buscar cualquier tipo de pertenencia personal suya que estuviera a la venta. En un momento del libro, el cantante asegura que a veces fantasea con degollar con un trinchador de pollos a alguien que escriba un artículo sobre él -dañino, se entiende-.