Dimite el senador italiano que utilizó una ambulancia como taxi
Gustavo Selva admitió ayer a una televisión italiana su "pequeño truco"
La situación del senador había ido empeorando a lo largo del día ya que todas las fuerzas políticas italianas habían condenado vigorosamente sus acciones. Además, el mismo Selva admitió ayer cándidamente a un canal de televisión italiano (La7) haber llamado una ambulancia para sortear los bloques de tráfico que la visita del presidente norteamericano, Geroge W. Bush, había impuesto.
Selva se hizo llevar al que sería el domicilio de su cardiólogo, pero que en realidad era la sede del canal de televisión. Una vez sentado en el plató, frente a las cámaras, el senador admitió haber utilizado un "pequeño truco de periodista" para llegar.
Críticas desde los dos polos
"No quiero que el peso de mis posibles errores recaiga sobre las instituciones", explica Selva en la carta de dimisión que ha entregado hoy, tras un día de polémicas. El comportamiento de este senador, ex presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores italiana, ha motivado numerosas críticas de los parlamentarios de todos los bandos.
La ministra de Sanidad, Livia Turco, ha calificado de "irresponsable e indigno" el comportamiento del senador, que usó sin motivo una ambulancia que presta servicio en el Parlamento. Para Turco, se trata de "un caso increíble de desprecio por el bien público, que no puede quedar impune", por lo que espera que las autoridades verifiquen si el comportamiento de Selva supone un delito.
Alessandra Mussolini, diputada de Alianza Nacional y ex compañera de partido de Selva -que hoy milita en Forza Italia-, ha ido más allá y ha afirmado que lo del senador es "un claro caso de 'bulling' senil", para el que "tiene que presentar su renuncia".
La ocurrencia de Selva coincide con el debate abierto en el país sobre los costes de la política y los privilegios que tienen los parlamentarios, tras la publicación del libro La Casta, que trata de ese asunto. Parlamentarios de la coalición de centroizquierda La Unión, en el Gobierno, han dicho que se trata de un caso "incalificable".