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Miles de personas rechazan en Madrid la ofensiva israelí en Líbano

El PP pidió a Zapatero que desautorizara la manifestación "antiisraelí" convocada por el PSOE

El PSOE, junto a otras formaciones políticas, organizaciones sindicales y ONG, convocó ayer una manifestación en Madrid y en otras provincias españolas, como Barcelona, Valencia, Zaragoza o Valladolid, para censurar los últimos ataques israelíes. En Madrid, Barcelona y Valencia, miles de personas han salido a la calle al grito de "¡No a la guerra!".

Desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Ópera de Madrid, unas 5.000 personas, según la Policía, y entre 15.000 y 20.000, según los organizadores, han coreado el famoso "No a la guerra" que se escuchó hace tres años cuando EE UU invadió Irak. A la cabeza de la manifestación han estado Pedro Zerolo, miembro de la ejecutiva federal del PSOE y Gaspar Llamazares, Secretario General de Izquierda Unida. Zerolo ha declarado en la manifestación, que el PP calificó de "antisionista", que "como miembro de la Ejecutiva federal del partido creo que estoy donde debemos estar".

Además, Zerolo ha recordado que, tres años después de la guerra de Irak, "no se ha extendido la paz, sino la guerra y no se han respetado los resultados democráticos de algunos países". Ante las críticas que ha recibido el PSOE por su postura ante el conflicto, ha señalado que su partido no está "en contra de ningún pueblo, sino a favor de que los pueblos vivan y coexistan en libertad".

"Pasividad" de la UE

El líder de IU, Gaspar Llamazares, ha afirmado que la intervención militar es "un nuevo intento de reconfigurar" Oriente Próximo "de acuerdo con los intereses imperiales de EE UU e Israel". Llamazares ha denunciado además la "pasividad" de la Unión Europea y de la comunidad internacional. En el manifiesto final, leído por el actor Juan Diego Botto y la periodista Teresa Aranguren, se hizo un llamamiento para que "se paralice de inmediato la intervención armada" y se pidió la movilización de todas las instituciones.

En Barcelona unas 2.000 personas, según ha informado la Guardia Urbana -3.500, según los organizadores-, se concentraron ayer por la tarde en la plaza Sant Jaume en solidaridad con el pueblo libanés y palestino y para pedir que Israel detenga su ofensiva sobre el Líbano. La concentración, convocada por asociaciones como la plataforma Aturem la Guerra o la Xarxa d'Enlla amb Palestina, contó con el apoyo de partidos políticos catalanes y sindicatos.

La manifestación de Zaragoza, que reunió en la plaza de España a cientos de personas bajo el lema "No a la guerra y a la ocupación. Por la paz en Oriente Próximo", fue convocada por los sindicatos UGT y CC OO; y los partidos políticos PSOE, IU y CHA. Juan Alberto Belloch, alcalde de esta ciudad, asistió a la concentración y declaró que "el Estado israelí se comporta como un Estado terrorista, que está matando personas y también ilusiones como la de Líbano, que empezaba a levantarse".

Unas 600 personas, según el Cuerpo Nacional de Policía, se manifestaron también en la plaza de la Virgen de Valencia contra la guerra en Oriente Próximo, para condenar la acción militar israelí en el Líbano y pedir que la Unión Europea y las Naciones Unidas intervengan de forma urgente en el conflicto.

"Acto de irresponsabilidad"

El secretario de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, y el portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Congreso, Gustavo de Arístegui, exigieron ayer al PSOE que desconvocara las manifestaciones previstas para ayer por la tarde pidiendo la paz en Oriente Próximo y que no acudiese a ellas ninguno de los dirigentes socialistas por considerarlas "antisemitas". Además, exigieron al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que presente su dimisión ya que ha sido "desautorizado" por el presidente del Gobierno, en la crisis entre Israel y la milicia chií libanesa Hezbolá.

Moragas, quien considera que las concentraciones, además de antisemitas, son un "acto de irresponsabilidad" y "un premio al terrorismo", pidió al presidente del Gobierno, a la sazón secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que "rectifique, porque crea una crisis diplomática profunda entre España e Israel, que es un Estado amigo". El secretario de Relaciones Internacionales del PP ha asegurado que las relaciones entre los dos países "atraviesan su momento más crítico" precisamente en el 20º aniversario del establecimiento de estas relaciones.

Según Moragas, el embajador de Israel en España ha descrito la manifestación como un acto contra su país. Por su parte, De Arístegui ha comentado la fotografía del presidente del Gobierno con la kufia (pañuelo palestino) y ha afirmado que "no representa lo mismo la kufia en Alicante (donde el líder socialista fue fotografiado con el pañuelo) que en Oriente Próximo, lo que demuestra cuál es el pensamiento de Zapatero", que "cuando baja la guardia, cae en la 'israelofobia', porque le sale su carácter antisemita".

La Federación de Comunidades Judías de España remitió ayer una carta dirigida a Moratinos y a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que asegura que es "inconcebible" acusar a al Gobierno español de "antisemita".