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viernes, 27 de enero de 2012
Reportaje:20 VINOS CONTRA LA CRISIS

Brindar en tiempos difíciles

El ajuste presupuestario llega a los vinos. Diez botellas de menos de 5 euros y otras diez que no pasan de 15

El año que empieza se presenta ciertamente difícil y es más que probable que muchos tengamos que ajustar el presupuesto mensual, empezando por la bebida, un capítulo en el que, venturosamente, se pueden hacer importantes ahorros sin que se resienta la bondad. La clave es elegir bien. Proponemos una selección de 10 vinos por menos de 5 euros y otros 6 que no superan los 10. Y para una ocasión especial: un cava, un blanco, un tinto y un dulce por menos de 15 euros.

Quizás ahora sea bueno recordar que hubo un tiempo, y no hace tanto, en el que se podía beber en España buen vino a precios módicos. Porque tenemos una muy buena oferta de vinos a precios bajos y ajustados (el precio medio de una botella es de 2,17 euros), con una excelente relación de calidad. ¿Por qué? España no solo tiene la mayor extensión de viñedo del mundo y es uno de los mayores productores, sino que, además, hay una oferta muy superior a la demanda, lo que contiene en unos casos, y tira para abajo en otros, lo que cuesta una botella. A esta razón que tiene, sin duda, su lado negativo -abundantes stocks en la mayoría de las bodegas- hay que añadir la excelencia de las condiciones vitivinícolas que permiten cosechas abundantes y muy buenas o excelentes la mayoría de los años. Ha bastado que se incorporara la tecnología enológica más moderna y se le diera un trato más racional al viñedo para que desde todos los rincones comenzaran a surgir vinos extraordinarios. Lo que antes era patrimonio de Rioja, Ribera del Duero, Rías Baixas o Rueda, hoy se extiende por zonas tan dispares como Ribera del Guadiana, Bierzo, Yecla, Valdeorras, Costers del Segre, Alicante, Mallorca, Cigales... sin olvidar la gran Mancha. Por otra parte, el bajo consumo nacional, que ronda los 25 litros por habitante y año (en Francia, por ejemplo, de 45 litros), ha servido para contener y reducir los precios en las zonas más prestigiosas como Rioja o Ribera del Duero. Y en muchos casos las bodegas más audaces y prestigiosas ofrecen una segunda opción que nada tiene que envidiar a sus hermanos mayores.

Seamos sinceros, si tenemos en cuenta los costes de producción de la inmensa mayoría de los vinos españoles, parece difícil aceptar que su precio final supere los 20 euros; salvo en los casos excepcionales de poca producción, difícil cultivo y selección rigurosa de terruños y uvas. El resto, que es de lo que se trata, puede ofrecerse al consumidor dentro de una franja que va de los cinco a los 15 euros, siempre con beneficio para el bodeguero. Otro factor que ha contribuido a la rebaja sustancial del precio es el de su mejor y más racional distribución.

Finalmente, las tiendas especializadas y restaurantes han comprendido que es preferible cargar unos márgenes menores y vender más. A lo que debemos añadir las agresivas promociones de las grandes superficies y supermercados, cuya oferta ha mejorado notablemente. Hoy es fácil encontrar algo más que marcas blancas y vinitos de cartón. Y como ayuda adicional a la hora de comprar, dos guías muy útiles: Guía Peñín de los vinos de España (www.guiapenin.com; 27 euros) y Guía del vino cotidiano (www.guiadelvinocotidiano.com; 14,90 euros).

» Carlos Delgado es autor del Manual del santo bebedor (Ediciones Amargord).

Consejo práctico para casa

Aparte de elegir un vino de calidad a precio ajustado, hay otras formas de ahorrar en su consumo (siempre moderado, por supuesto). Cuando abrimos una botella no es necesario, como a menudo se cree, beberla entera para que no se estropee el vino. Una botella abierta aguanta bien varios días, sin pérdida de calidad; incluso puede, en algunos casos, experimentar cierta mejora.

El tiempo varía según el tipo de vino, su graduación alcohólica y la cantidad que nos quede en la botella. Un blanco joven, de unos 12 grados, se puede conservar perfectamente un día en la nevera. Si el blanco es un crianza y tiene 13 o más grados, el tiempo se alarga hasta los tres días. Estos tiempos valen también para los rosados.

Con los tintos el tiempo es sensiblemente superior. Un joven de 13,5 grados puede mantenerse tres días sin problemas, a temperatura baja (unos 10 grados), que es la adecuada para beberlo. En el caso de los vinos con 14 o más grados, tanto crianzas como reservas o grandes reservas, el tiempo de conservación adecuado se estira hasta la semana. Lo conservaremos también a temperatura baja, aunque a la hora de consumirlo deberá subir hasta los 14-17 grados.

Todo esto es válido para botellas en las que quede cerca de la mitad. Con menos cantidad se acorta sensiblemente el tiempo de conservación. En todos los casos, lo ideal es extraer el aire mediante un aparato tipo vacuvin. Si no lo tenemos, bastará con que la botella esté bien cerrada con su corcho original. Otra forma de ahorrar y consumir racionalmente es servir el vino en copas no muy grandes y no llenarlas del todo.

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Sala de barricas en la bodega de Enate, en el Somontano (Huesca). / GONZALO AZUMENDI

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