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lunes, 9 de enero de 2012
Reportaje:

Una unión interesada

Una marcha conmemora el 130 aniversario de la fusión entre Gernika y Lumo - Los nobles impulsaron la anexión por motivos económicos

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Gernika y Lumo celebraron ayer el 130 cumpleaños de su unión. Fue un 8 de enero de 1882 cuando se aprobó en Madrid la fusión entre la villa y la anteiglesia, una decisión festejada por algunos vecinos y criticada por otros, según las crónicas de la época. Para conmemorar la fecha, el grupo de historia Gernikazarra de la localidad organizó una marcha montañera de 12 kilómetros con paradas en los mojones que durante siglos separaron ambos enclaves. Unas 120 personas participaron en la iniciativa.

"Ha hecho buen tiempo y todo ha ido de maravilla", señala Vicente Del Palacio, uno de los organizadores y miembro del mencionado grupo de historia. La caminata comenzó en la plaza del Ayuntamiento a las 9:00 horas, frente a la estatua de Don Tello, fundador de Gernika, y finalizó a eso de las 12:00 horas en la Iglesia San Pedro de Lumo. "Nos hemos ido parando en puntos estratégicos para ofrecer algunas explicaciones históricas y, de paso, descansar un poco", detalla Del Palacio.

La caminata transcurrió por los mojones que separaban las localidades

La villa era en su origen un barrio con puerto de la anteiglesia de Lumo

La marcha se detuvo, por ejemplo, en un mojón de unos dos metros de altura que limita Gernika, Rigoitia y Forua. También, delante del que fuera ayuntamiento de Lumo antes de la anexión y en otro mojón que divide Muxika y Gernika.

Don Tello, conde de Castilla, fundó la villa de Gernika en 1366. Por entonces, sólo era un barrio con puerto perteneciente a Lumo (Luno en castellano). Como consecuencia de la segregación, los gernikarras recibieron privilegios. "Eran, sobre todo, ventajas económicas. Por ejemplo, podían navegar por todo Urdaibai, tener un mercado exclusivo... De ahí procede el famoso último lunes de octubre", explica Del Palacio.

"Dentro la legalidad de la época, las villas se regían por una ley, el Fuero Nuevo, y las anteiglesias, por otra, el Fuero Viejo", agrega. Ese marco legal vigente impedía a estas últimas, representativas del mundo rural, ejercer el comercio, la industria... Estos eran privilegios exclusivos de las villas. Precisamente ahí, refiere Del Palacio, reside la explicación de por qué se acabaron uniendo Gernika y Lumo. "Los nobles de la anteiglesia tenían terrenos, pero no podían dedicarse a actividades económicas. Por eso proponen la fusión", relata.

Madrid da su visto bueno un 8 de enero de 1882, tal día como ayer hace 130 años, y pone fin con ello a un enfrentamiento de siglos entre las localidades. "Hubo muchos pleitos, porque Lumo quería recuperar los territorios que entendía le habían usurpado", cuenta Del Palacio.

El objetivo de la marcha es recordar -"no reivindicar", puntualiza Del Palacio- un momento clave en la historia de la villa. "Lo que queremos es evitar que se olvide quiénes somos. En los últimos años ha habido separaciones, como las de Zierbena y Abanto o Markina y Bolibar. Gernika-Lumo sigue ahí. Creemos que es importante mantener fresco el recuerdo de nuestro pueblo", expone.

Alberto Iturriarte (derecha), presidente de la agrupación 'Gernikazarra', se dirige a los participantes de la marcha. / GERNIKAZARRA

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