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Reportaje:Moda

Temporada de cambios

Repaso del año más convulso de la historia reciente de la moda

La naturaleza del sistema de la moda consigue que al espectador siempre le parezca estar recorriendo el trecho más revirado de la montaña rusa. En un año propenso a los titulares agitados y marcado por el baile de diseñadores, resultan especialmente pertinentes los textos seleccionados por Revista de Occidente en su número dedicado a la moda. El diálogo entre esta y la muerte que escribió Giacomo Leopardi exhibe una notable actualidad, aunque data de 1827. Por mucho que ahora nos parezca convulsa, la naturaleza de la moda nunca fue otra. Estas son algunos de los quiebros que nos dejó en 2011.

- La caída de Galliano. Una noche de febrero, uno de los más famosos diseñadores de moda protagonizó un lamentable incidente en un bar de París. Dior, donde llevaba 15 años trabajando, le despidió con rapidez y en septiembre fue condenado por insultos racistas. El folletín de la caída en desgracia de John Galliano ha corrido en paralelo al pasatiempo del año: adivinar quién le reemplazará en Dior. Desde que el puesto quedara vacante en marzo, se ha especulado con tantos nombres como diseñadores hay en las primeras filas de ese oficio. La debacle de Galliano, sumada a la de Christophe Decarnin en Balmain, ha alimentado un debate sobre la presión que la industria ejerce sobre los creadores. Historias como esta no son nuevas. Saint Laurent se enteró de su despido de Dior en 1960 (tras un intento de vestir a las clientas de la casa como beatniks) mientras estaba ingresado en un hospital por una crisis nerviosa. Imaginen cómo se hubiera incendiado hoy Twitter con algo parecido.

La caída de Galliano corrió en paralelo a otro pasatiempo: conocer su sustituto

A pesar de la crisis, los conglomerados del lujo registraron crecimientos

- Cuando McQueen dejó de ser solamente Steve. Es cierto que la muerte de Alexander McQueen en 2010 hizo que su nombre sonara más allá del núcleo más recalcitrante. Pero ha sido en 2011 cuando su obra se ha hecho conocida. Es difícil saber qué empujó a 661.509 almas a hacer cola para ver la exposición de su trabajo en el museo Metropolitan de Nueva York: ¿fue su prematura desaparición? ¿La torturada belleza de los diseños que firmó? ¿El vestido, ideado por su sucesora Sarah Burton, con el que se casó Kate Middleton días antes de que se inaugurara? La exposición -la octava más vista en la historia del museo- y el traje ha sido los pilares de la conversión de la marca en un fenómeno global. Bajo la dirección creativa de Burton, que ha entregado dos de las mejores colecciones del año, ya ha desembarcado en China.

- Un nuevo amor al arte. Aunque solo sea por acumulación, el diálogo entre moda y arte se ha hecho oír. Además de la dedicada a McQueen se han visto exposiciones sobre Dior en el museo Pushkin de Moscú; Jean-Paul Gaultier en Montreal; Hussein Chalayan y Madame Grès en París; Yohji Yamamoto en el Victoria & Albert de Londres; Azzedine Alaïa en Holanda o Yves Saint Laurent en la Fundación Mapfre de Madrid. Además, por fin, se ha abierto el Museo Balenciaga de Getaria y Gucci ha creado su propio centro en Florencia. Por su parte, Prada inauguró durante la Binenal de Venecia un palacio en el que exhibir su colección de arte contemporáneo. Se une a las dos sedes que François Pinault, fundador del grupo PPR, poseía en la ciudad. Ya no se trata solo de que la moda entre en los museos. Sus faraones están embarcados en una búsqueda de trascendencia cultural.

- Cambios de manos. A pesar de la coyuntura económica, los grandes conglomerados del lujo han registrado crecimientos y eso favorece los movimientos. Puig compró este año Jean-Paul Gaultier y asentó su posición como grupo de moda. Salvatore Ferragamo ha salido a Bolsa y también Prada, tras años de dilación. La operación sirvió para descubrir que Miuccia Prada y su marido están entre los mejor pagados de la industria con salarios anuales que rondan los 10 millones de euros. Pero el hombre más rico de este negocio sigue siendo Bernard Arnault y su voracidad se diría intacta: este año el grupo Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) ha comprado Bvlgari y ha consolidado el ataque a Hermès. Aunque las familias que controlan la casa se han blindado y definen su actuación como una "violación", Arnault ha aumentado su participación hasta el 22,3%.

- Adiós, Cibeles. En España, Inditex sigue exhibiendo su fortaleza, con un incremento de ventas del 10% en los primeros nueve meses del año, mientras algunos diseñadores tratan de no desaparecer. Las dificultades no distinguen entre veteranos, como Elio Berhanyer -premio Nacional de Diseño de moda 2011- que cerró su taller a finales de 2010, o emergentes: El Delgado Buil y Juan Antonio Ávalos han tirado la toalla. Otra clase de lucha por la supervivencia es la de la marca Jesús del Pozo, que intenta continuar tras la muerte de su creador. Cuatro días antes de que terminara el año, conocimos la desaparición de un símbolo. La pasarela madrileña deja de llamarse Cibeles para denominarse Mercedez-Benz Fashion Week Madrid. Como le dice la Moda a su "hermana" Muerte en el diálogo de Leopardi, "nuestra naturaleza común es la de renovar continuamente el mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de diciembre de 2011