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CARTAS AL DIRECTOR

Solidaridad con los profesores

Me he decidido a escribir una carta después de ver varios días a mis dos hijas profesoras tristes y cabizbajas. Las veo ir y venir, manifestarse con una camiseta verde, corregir, preparar clases, hablar con padres de adolescentes despistados... Siempre estuve orgullosa de que trabajasen en la enseñanza pública. El otro día les pregunté si habían conseguido algo. Una de ellas me respondió con desasosiego. Sí, que nos persigan por llevar la camiseta verde con el lema de "Educación pública de tod@s y para tod@s".

Yo que viví de niña una guerra y una posguerra en la que todo el mundo me decía "no te metas en nada y vivirás tranquila" recordé lo que era no poder manifestarse, no poder decir lo que uno pensaba, no poder quejarse, asumir sin rechistar...

Al parecer 200 personas han sido requeridas por la Junta Electoral de Madrid por acudir a las urnas con las camisetas verdes luciendo tan peligroso lema.

En otra ocasión unas profesoras se tuvieron que despojar de ellas y lucir sus interiores para poder entrar en su Dirección de Área Territorial. ¡Hasta hay tiendas en las que se prohíbe entrar a los que llevan esta prenda!

Me pregunto en qué país vuelvo a vivir al cabo de los años. Creí que no volvería a presenciar cómo se impedía la libertad de expresión y sin embargo, me cuentan mis hijas, hay varios profesores desplazados fulminantemente por haber salido en la prensa explicando que daban materias diferentes a aquellas para las que se prepararon, directores expedientados por permitir exhibir en sus centros pancartas contra los recortes, profesores que no pueden pasar con la camiseta verde casi ya por ningún sitio.

Espero que la crisis y la mayoría absoluta de un partido no den paso a un recorte en los derechos fundamentales que tanta sangre y que tanto tiempo han costado conseguir.

No quiero volver atrás, no quiero ver cómo mis nietos regresan a la mordaza y a la falta de derechos fundamentales, la educación y la libertad de expresión, incluidos.- Luisa Molina Maeso.

Me entristece la situación del colectivo docente en este Reino. Probablemente, se trata de una de las profesiones más admirables y de mayor responsabilidad de cuantas existen y son denostados e infravalorados a tenor del trato, las medidas y las opiniones de las que son objeto. El colectivo docente en España invierte aproximadamente entre un 15%-20% más en horas lectivas que cualquiera de sus colegas del llamado Primer Mundo. A ello, hemos de añadir el tiempo extra lectivo que deben dedicar en correcciones y análisis de conducta de sus alumnos, amén de una adecuada planificación cada curso.

Sin embargo, el Estado español ha realizado una inversión superior a los 7.800 millones de euros en la adquisición de una flota de 87 aviones europeos de combate. El coste de uno solo de esos aparatos, cubriría no ya las nóminas de esos miles de maestros que se han quedado sin trabajo, sino las fiestas de fin de curso de todos los centros públicos del Estado.

No sería de extrañar aunque todos pondríamos el grito en el cielo, si a final de curso nuestros hijos se quedan sin ser calificados, provocando una situación caótica. Mi solidaridad con los profesores. Sergio Torres Giménez Barcelona

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 2011