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miércoles, 7 de diciembre de 2011
La lucha contra el calentamiento

La ONU sepulta la esperanza

Ban Ki-moon reconoce que la cumbre del clima en Durban solo servirá para seguir negociando en 2012 - "No está a nuestro alcance un acuerdo vinculante"

Ban Ki-moon acudió ayer a la apertura de las negociaciones de la cumbre climática de Durban (Sudáfrica) a escribir su epitafio. "Debemos ser realistas. Tener un acuerdo vinculante puede estar fuera de nuestro alcance ahora mismo", lanzó el secretario general de la ONU a los negociadores en el inicio de las conversaciones de alto nivel (jefes de Estado y ministros) para lograr un compromiso que no condene al fracaso la lucha contra el calentamiento.

Las palabras de Ban Ki-moon no significan que no pueda llegar a alcanzarse un acuerdo en Durban, sino que el que se logre -si se logra- solo servirá para seguir negociando el año que viene, y al otro, y al otro, pues la fecha que todos los países ponen a un acuerdo vinculante de reducción de emisiones que incluya a todos los emisores -incluidos EE UU, China e India, los más contaminantes y sin los cuales Japón, Canadá y Rusia no están dispuestos ahora a renovar el protocolo de Kioto que expira en 2012- es 2020. Lo dejó claro ayer Todd Stern, el enviado del presidente de EE UU, Barack Obama: "Estaríamos bastante abiertos a un proceso para una negociación que lleve a una cosa después de 2020 y no tengo problema en reconocer que puede acabar siendo un acuerdo legalmente vinculante".

El mensaje puede parecer enrevesado, pero es mucho más claro que los que lanza el negociador chino, Xie Zhenhua, que la víspera había dicho que Pekín aceptaría un tratado vinculante de emisiones ese año si se daban unas condiciones -financiación, transferencia de tecnología, un segundo periodo de Kioto, entre otras- y ayer compareció junto a los representantes de India, Brasil y Sudáfrica para situarse como país en desarrollo sin obligaciones.

Ese anuncio cogió desprevenidos a EE UU y a la UE, que pronto comprobaron en reuniones bilaterales con Pekín que era más un lavado de imagen que una opción real. La comisaria de Acción por el Clima de la UE, Connie Hedegaard, declaró: "China tiene la llave para desbloquear la negociación, pero sus intenciones no son claras". Después, escribió en twitter: "Algunos mensajes ante la prensa van más allá que en la mesa de negociación".

Bruselas interpreta la postura china como un intento de culpar a EE UU si fracasa toda la negociación. "No quieren un titular como el de Copenhague, cuando China y EE UU se llevaron toda la culpa", dicen fuentes comunitarias. Europa acepta mantener Kioto entre 2012 y 2020 si logra un compromiso del resto de contaminadores de que se sumarán más adelante, pero EE UU quiere permanecer con los acuerdos de Cancún de 2010 -compromisos voluntarios- hasta 2020.

El problema es que, mientras los países negocian, el cambio climático se acentúa. En esta cumbre no dejan de presentarse informes sobre su gravedad. La Agencia Internacional de la Energía insistió ayer en que el tiempo para actuar se acaba y The Climate Action Tracker advirtió de que con los actuales compromisos de reducción de emisiones la temperatura subiría unos 3,5 grados, aún lejos de los dos de tope que los países acordaron en Copenhague.

La grandilocuencia del término calentamiento tapa a veces sus consecuencias reales. Solo tres ejemplos de estos días. Pekín ha cancelado desde el domingo cientos de vuelos por la niebla tóxica. El Danubio se ha secado en la zona de Bulgaria e impide el tránsito de buques y en la Amazonia la deforestación, aunque menor, es alarmante.

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