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martes, 22 de noviembre de 2011
Los reductos del voto socialista | ELECCIONES 2011

Corazón rojo y camiseta verde

Puente de Vallecas resiste como bastión histórico de la izquierda en la capital con asociaciones de barrio y sociales como la que defiende la escuela pública

Puente de Vallecas ocupa 1.500 hectáreas al sureste de Madrid, emparedado por la A-3, la M-30, la M-40 y el río Manzanares. Es, con Latina, el distrito más poblado: 250.000 personas; el 18% son extranjeras menos que en otras zonas, sobre todo suramericanos. De los 21 distritos de la capital, es el que tiene más analfabetos y personas sin estudios, la menor renta familiar (8.200 euros per capita en 2000) y el mayor paro registrado (14%). Lidera las solicitudes de renta mínima de inserción social. El 20% vive bajo el umbral de la pobreza.

Además, es el único distrito en el que el PSOE ganó las elecciones el domingo. Obtuvo 42.726 votos (38,9%), 4.700 más que el PP. Hace cuatro años, la diferencia era seis veces superior. Los socialistas han perdido allí 26.158 votos, la mayor caída absoluta en la capital. "Ha sido nuestro peor momento, y hemos resistido. Han perdido su última oportunidad", exclama Pablo García Rojo, edil y líder socialista en el distrito.

Eva Durán, diputada, concejal y presidenta del PP en Puente de Vallecas desde 1994, disiente. "Vamos a arrebatarles ese feudo. El domingo pensábamos que íbamos a ganar, ya nos pasó en las municipales de mayo, porque la distancia es muy corta", explica. "Hay gente que nos aprecia, pero reconoce que, como obreros, jamás podrán votarnos. Pero avanzamos. Hace unos años, por ejemplo, resultaba impensable que tuviéramos afiliados en el Pozo del Tío Raimundo".

El Pozo, como todo el distrito, acogió en los años cuarenta y cincuenta a los jornaleros empujados por el hambre hacia la capital. Allí se asentaron, en condiciones infrahumanas, construyendo sus chamizos en esa ciudad "descabalada, ingenuamente contenta de sí misma y sin catedral" que describe Luis Martín Santos en Tiempo de silencio.

La integración y el paro son desde entonces, y aun hoy, los principales problemas del distrito, según la Agenda 21 Local impulsada por la ONU. El mayor problema político es "el incremento de la demanda de equipamientos y servicios sociales por el riesgo de exclusión social". García Rojo denuncia: "El PP nos ha castigado sin inversiones para desencantar a los votantes de izquierdas. Aquí todas las infraestructuras son de la época socialista. El último esfuerzo reequilibrador fue la llegada del metro con Joaquín Leguina".

"Eso queda en la memoria de la gente. Y la sensación histórica de reivindicación y abandono", agrega. "No siento esa discriminación", responde Durán. "Cuando hay crisis hay que reducir el presupuesto. Hay equipamientos que no se pueden construir porque no hay dinero". Ese fue el motivo por el que las ocho asociaciones de vecinos del distrito abandonaron en enero el Consejo Territorial, el marco de diálogo con el Ayuntamiento. Su portavoz y presidente de la asociación de Norte Albufera, Francisco Gañán, explica: "Era inútil. Nos sentimos engañados. Queremos que los temas que preocupan a la ciudadanía se traten en el pleno del distrito, que se nos dé la voz". Gañán cree que esta rebeldía mantiene el pulso izquierdista de Puente de Vallecas. "El movimiento asociativo está en crisis, pero nosotros aguantamos".

"En los últimos 43 años hemos peleado por traer la dignidad a nuestros barrios", decía la carta que enviaron las asociaciones del distrito al Movimiento 15-M para ofrecer su ayuda. Allí, en Vallecas, nació hace 16 años la Plataforma por la Escuela Pública, germen de la marea verde de protestas que ha puesto en vilo al Gobierno regional. Su portavoz, Federico Martínez, dice: "Es una especie de unión, de solidaridad interna, de identificación con unos ideales".

Y se puede traducir también en votos para la izquierda. El principal acto socialista en campaña fue en el Instituto Vallecas Magerit, y acudió el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Y fue el distrito donde más actos hizo IU. La edil Milagros Hernández explica: "Hemos trabajado mucho la cohesión social, la identidad de izquierdas, de reivindicación y pelea. En otros barrios es más difícil".

Puente de Vallecas mantiene "su personalidad, su identidad, sigue siendo un referente del movimiento vecinal y cultural. Y tiene conciencia crítica: en los tiempos que corren, muchos progresistas han optado por la abstención", admite García Rojo. La participación (68,3%) fue la más baja de la capital.

Y apunta otro dato: "En otros sitios, el PP ha impulsado desarrollos urbanísticos para equilibrar políticamente territorios de izquierda". Eva Durán coincide implícitamente en el diagnóstico al explicar por qué persiste la mayoría socialista: "En Puente de Vallecas no ha habido población nueva, como en los PAU de Vallecas o Carabanchel, que viene con otras mentalidades".

"En Vallecas hay 14 asociaciones de vecinos, casi todos los colegios tienen grupos de padres, existe una coordinadora de sanidad que lleva 25 años funcionando y está presente en la mayoría de centros del barrio, además de asociaciones culturales, de jóvenes, de mujeres... Hasta el Rayo Vallecano es un incentivo de la identidad de barrio", resume Pepe Molina, presidente de Vallecas Todo Cultura y de los vecinos de Palomeras Sureste. "Eso permite que nazcan iniciativas sociales de bastante calado y con recursos, y tiene un nivel de solidaridad intersectorial muy fuerte. Esa referencia le hace distinto a otros barrios, donde languidece la vida social y asociativa". Y la izquierda.

Pablo García Rojo, edil y líder socialista en el distrito de Puente de Vallecas. / ÁLVARO GARCÍA

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