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Crítica:

Teoría y praxis de Andrés Neuman

Ignoro cuándo escribió Andrés Neuman los dos nuevos Dodecálogos de un Cuentista que se editan como 'Apéndice curioso' de Hacerse el muerto (donde reúne sus cuentos de 2004 a 2011), aunque me inclino a pensar que estas breves reflexiones sobre el género brotaron al hilo de la escritura de los relatos, algunas al modo de "pequeñas conclusiones en marcha", como las denomina su autor, si bien otras anotaciones parecen más bien apuntar sendas o planteamientos posibles, quizás pendientes aún de tantear y desarrollar, dado que algunas se postulan como duda e indagación. No conforman un corpus doctrinal ni dibujan un territorio cerrado porque no lo es este libro, que contiene seis constelaciones independientes, con sus respectivas variaciones. Del juego de la muerte trata el primer conjunto: de los impulsos, tentaciones o pesadillas que la idea de la muerte puede desatar en un general con poder de fusilar, en un niño con necesidad de espantar sus miedos, en un suicida risueño o en un hombre que al perder a su mujer decide perdonar a sus enemigos, pero en realidad se venga de ellos dejándolos tan clausurados por dentro como se siente él.La figura de la madre -su enfermedad y muerte, su ausencia y sus retornos soñados- agavilla un breve grupo de relatos tan poéticos como elegíacos, que contrastan mucho con los reunidos en 'Sinopsis del hogar', donde el humor amable que se desprende de cierta épica infantil va tiñéndose de otros matices -el desasosiego que provoca en el narrador la hija nínfula de un amigo- hasta estallar en el delirio de 'Juan, José', donde terapeuta y paciente intercambian sus respectivos papeles, sin que el lector tenga medio de saber quién es quién. También el humor preside los relatos que tratan del amor erótico, si bien 'Las cosas que no hacemos' es un cálido poema en prosa, un canto al estar sencillamente juntos los enamorados, sin mucho más. La joya del grupo es 'Bésame, Platón', por el ingenio y la originalidad al tratar de las diferencias que se dan entre una pareja a partir de postulados y premisas filosóficas; y al igual que este relato, también se sustentan en el lenguaje las prodigiosas síntesis de los autorretratos de quienes se anuncian con palabras ('Vidas instantáneas') y la hilarante diatriba verbal que sostienen un (aparente) macarra machito y un elegante pedante en unos urinarios. Y si "el hablante elevado a discurso, el narrador como argumento" es una hipótesis del cuarto dodecálogo de Andrés Neuman, el lector encontrará buenas muestras en los monólogos del aduanero, la mirona y otras criaturas y monstruos. Hacerse el muerto se cierra con una serie de relatos que tratan de estética, entre los que descuella el divertido 'Teoría de las cuerdas' (repleto de detalles y verdadera lección del modo de mirar), el 'Breve alegato contra el naturalismo', así como la (¿imposible?) ficción retrofuturista de 'Fahrenheit.com'. Tan plurales son estas historias (absurdas, dulces, grotescas, piadosas, cómicas, tristes) como arriesgada y sugerente es la forma en que Andrés Neuman las cuenta, invitando, novalisianamente, a apreciar teoría y praxis.

Hacerse el muerto

Andrés Neuman

Páginas de Espuma. Madrid, 2011

138 páginas. 15 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de noviembre de 2011

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