Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El PP reprocha al bipartito no haber parado "el monstruo" de la Cidade da Cultura

"En el Parlamento se puede decir lo que se quiera porque hay libertad de expresión" y "cualquier papel aguanta lo que se le escriba encima". La primera cita es fresca, de ayer. La pronunció el diputado del PP Agustín Baamonde y aludía a la oposición. La segunda, más antigua, corresponde a Manuel Fraga, precursor de un modelo aún vigente según el cual mientras la Xunta pague, algunos periódicos no hacen preguntas. Ambas son esenciales para comprender la historia de la Cidade da Cultura, tan vinculada a Fraga que el Ayuntamiento de Santiago decidió ayer dar el nombre del expresidente a la avenida de entrada en el Gaiás.

Las dos frases vienen de perlas también para explicar lo que ayer sucedió en el hemiciclo. Detallaba el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, su plan para sacar partido a los edificios del monte Gaiás. Varela aplazó la presentación de su plan director para el macrocomplejo cultural, previsto para noviembre, hasta el próximo año, contó que por los edificios han pasado 250.000 visitantes y 120 artistas gallegos, y calló, pese a que se lo preguntó el PSOE varias veces, cuánto pagará a las constructoras para aplazar hasta 2014 las obras.

Cultura evita aclarar el coste de paralizar los edificios del Gaiás

Tanto él como el PP repitieron que, para entonces, 300 millones de euros después, serán los ciudadanos quienes decidan si el plano de Eisenmann con su forma de vieira se completa hasta el final. La oposición recriminó que se consulte en 2014 a los gallegos y no antes del nacimiento del proyecto, ni siquiera cuando, la víspera de las elecciones de 2005, la Xunta de Fraga, con Feijóo de vicepresidente, decidió adjudicar los dos últimos edificios para blindar el Gaiás, de forma que ningún otro gobierno pudiera parar las grúas. Desde el BNG, su viceportavoz Ana Pontón inclusó echó mano de la doctrina Feijóo, según la cual un responsable político debería incurrir en responsabilidades penales por sus despilfarros. La diputada nacionalista preguntó al presidente si le sigue pareciendo buena idea, ahora que dice arrepentirse de lo que hizo en 2005, y si algún compañero de gobierno está dispuesto a responder con su patrimonio por aquel dispendio.

Desde los bancos socialistas, Concepción Burgo se afanó en conocer el coste de resarcir a las empresas, que la Xunta sigue sin desvelar, y preguntó por qué la Fundación incrementará en 2012 un 34% los gastos de personal. Varela respondió que se trata de pagar a los empleados que se contratarán para abrir el archivo.

Y entonces llegó el turno para el diputado Baamonde, que pidió autocrítica a socialistas y nacionalistas, porque la Cidade da Cultura es un "problema de todos". "Que nació como nació" pero del que "todos los partidos son responsables" puesto que todos tuvieron que gestionarla. De hecho, reprochó al bipartito de Touriño, que "mientras mucha gente pensaba que paralizaría el proyecto, la megalomanía que les invadió al llegar al poder, les empujó a continuar con ella y alimentaron el monstruo". "Les hubiera costado menos pararla y fueron el Gobierno que más gastó en el Gaiás, un 35% de cada presupuesto", concluyó. Baamonde y Fraga tienen razón: la libertad de expresión permite decir cualquier cosa en el hemiciclo y los papeles aguantan de lo que le pongan.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2011