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Reportaje:música

Safari en la pista de baile

Con un directo salvaje y un 'hit' antimacho, la francesa Yelle conquistó a la modernidad planetaria. Ahora regresa con ritmos tribales y decidida a demostrar que el suyo no es un proyecto de usar y tirar

No es común que un grupo que se expresa exclusivamente en francés consiga salir de gira por Estados Unidos y llenar cada uno de sus 28 conciertos. Y menos aún que regrese pocos meses después para repetir en salas más grandes. "Imagino que al público anglosajón le engancha la energía y la felicidad que desprende nuestra música. Pueden sentirla y bailar sin comprender las letras", explica Julie Budet, cantante, portavoz, compositora e imagen de Yelle, cuyo apodo da nombre a este trío que completan Tepr y GrandMarnier. Su creciente popularidad en EE UU es una anomalía apoyada fundamentalmente en un directo animal y físicamente exigente que los traerá de nuevo a España la próxima semana.

Han pasado seis años desde que se dieran a conocer con el pelotazo electro Short dick cuizi, donde dejaban a la altura del betún a artistas de hip-hop franceses con nombres y apellidos, mofándose de su machismo con la gracia y energía que los ha caracterizado desde entonces. Fue su único manifiesto antimacho, pero Julie continúa estando sensibilizada con el tema a pesar de que las solistas femeninas sean la joya de la corona de la industria actual. "La imagen de una chica es todavía muy importante para los hombres, que siguen dominando los medios. En la electrónica es complicado conseguir ser respetada siendo mujer. El sexismo está ahí todavía", explica. Y pone como ejemplo a la artista más intrigante y provocativa del momento, Lana del Rey. "¿Sabes que tuvo una operación de cirugía estética? Publicó un disco con su nombre verdadero cuando era rubia y no tuvo éxito. Se tiñó el pelo y se puso esos labios locos y de repente, con las mismas canciones, la gente alucina. Me alegro por ella, pero es frustrante ver que ha tenido que cambiar su aspecto para lograr el reconocimiento", protesta.

La colorista imagen de Yelle, cortesía del todavía colaborador belga Jean-Paul Lespagnard, unida al sonido electrónico desenfadadamente agresivo y orientado al baile de su debut, Pop up, encajaron estupendamente con la sensibilidad poselectroclash y los llevaron a acumular titulares en las revistas de tendencias. Más aún cuando el vídeo de su sencillo À cause des garçons se convirtió en la ventana mediática del ya olvidado movimiento suburbano francés tecktonik. "Todavía hay gente que me ve por la calle y se pone a bailar tecktonik en plan broma", asegura. "Cuando lanzamos el vídeo no sospechábamos que fuésemos a ser recordados por aquello", asegura.

Mantener el tipo

Si desde entonces han mantenido el tipo mucho mejor que contemporáneos como CSS o New Young Pony Club es por haber sabido desprenderse del sambenito de grupo de usar y tirar con perseverancia y coqueteando con el mainstream (fueron teloneros de Katy Perry y Mika), pero principalmente porque su segundo álbum, Safari disco club, publicado hace unos meses, mejora enteros su propuesta y muestra una cara más melódica, tribal y sofisticada. "Quizás porque hemos madurado, hablamos de relaciones, de la vida y el amor, desde otro punto de vista. No queríamos perder la frescura, pero nos apetecía expresarnos de un modo más adulto. Más profundo y consciente. Ya no todo es risas y felicidad", dice.

Con Safari disco club, Yelle se han acercado más si cabe a artistas de pop franceses de principios de los ochenta como Lio o Elli et Jacno. La comparación halaga a Julie, porque "eran extremadamente modernos para su época. Pop perfecto". Pero, quizás por aquello de la madurez, reconoce sentirse más cercana a Françoise Hardy. "Escribía sus letras y se involucraba totalmente con lo que hacía. Es la gran cantante francesa a pesar de no tener una voz maravillosa". Pero cuesta visualizar a Hardy dando botes en un concierto como el de Yelle, que promete "mucho color y diversión. Felicidad y sudor. Hay que ir a bailar y darlo todo. La última vez que estuvimos en Madrid fue muy intenso y eléctrico. Acabamos de fiesta y durmiendo muy poco".

Yelle. El próximo miércoles a las 20.00 en la sala Penélope. 22 euros.

Han dicho de Yelle...

Con un buen mentor se consigue más que con el mejor manager. La reina Midas actual, Katy Perry, conoció a Yelle en la zona VIP del festival californiano Coachella. Poco después, su Twitter rezaba: "Feliz de confirmar que Yelle estará en el California Dreams Tour en Reino Unido. Es la leche de trés chic". Más tarde, apadrinaría la publicación de su álbum. Jessica Alba es también fan declarada: "Mi fantasía musical es que Yelle y Hot Chip hagan una canción juntos". No existe transcripción para el abrazo que al parecer les ofreció Drew Barrymore en un camerino, pero sí de la juerga junto al rapero Asher Roth. "Empezar la fiesta con Yelle fue un gran movimiento", tuiteó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2011

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