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martes, 11 de octubre de 2011
Análisis:

Un premio al método científico

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Parece un contrasentido hablar de método científico en política económica, y más en estos años de crisis económica en los que muchas han sido las voces que se han alzado contra los economistas. Sin embargo, pienso que esta es la mejor forma de describir el trabajo de Sargent y Sims tanto por su objeto como por su método.

La interacción entre los agentes económicos (familias, empresas, etcétera) y las decisiones de política económica es el objeto central de la teoría macroeconómica y el diseño de políticas e instituciones económicas. En esta interacción, las expectativas de los agentes juegan un papel esencial, que la política económica debe tener en cuenta. Por ejemplo, nuestras expectativas sobre si estamos entrando en una recesión o no afectan a nuestras decisiones de ahorro e inversión y, colectivamente, en que de hecho entremos en una recesión o no... La constatación de esta causalidad fue el origen de la llamada revolución de las expectativas racionales a la que contribuyeron desde el inicio Thomas Sargent y Christopher Sims, junto a otros premios Nobel, como Robert Lucas, Edmund Phelps, Finn Kydland y Edward Prescott. En este sentido, el premio hace justicia reconociendo que, si más no, faltaban estos dos nombres.

Los modelos de Sargent y Sims se usan tanto en la academia como en los bancos centrales

Es parte del método científico no solo reconocer los problemas centrales y desarrollar modelos abstractos que permitan analizar dichos problemas, sino también desarrollar métodos que permitan contrastar dichos modelos con los datos empíricos. En este caso, con las series macroeco-nómicas de forma que se pueda analizar, por ejemplo, el efecto de distintas políticas fiscales y monetarias. Sargent y Sims se distinguen por haber desarrollado, de forma complementaria, nuevos métodos econométricos, para el análisis de modelos dinámicos con expectativas, que hoy en día son parte integrante de la caja de herramientas de los macroeconomistas empíricos, sea en al academia, en bancos centrales, etcétera.

Hay un principio que no toda contribución científica tiene porque cumplir, pero que cuando se cumple le da un valor especial. Es el de la investigación básica que persigue en última instancia resolver problemas que afectan a nuestra sociedad. Detrás de los modelos y métodos desarrollados por Sargent y Sims hay dos científicos sociales que siempre han seguido este principio. No es por casualidad que mas allá de los orígenes de la revolución, ambos han trabajado en modelos en que la racionalidad es limitada o el diseñador de la política no está seguro de cuál es el modelo correcto (y esto puede ayudar a explicar fenómenos observados) o que Sargent haya trabajado sobre problemas que nos afectan tanto como son el paro en Europa o lo que, con Neil Wallace, llamó la aritmética desagradable. Desagradable porque nos hace entender como las políticas monetarias y fiscales, y ahora se añadiría, las del sector financiero, están íntimamente unidas y que, por ejemplo, si no solucionamos las últimas la primera lo pagará con depreciación del euro en el futuro. Lecciones que, desgraciadamente, a menudo se olvidan por los que deciden con un cierto desprecio por la teoría económica.

Ramon Marimon es director del Programa Weber, profesor del Instituto Universitario Europeo y de la Universitat Pompeu Fabra, y presidente de la Barcelona Graduate School of Economics.

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