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martes, 11 de octubre de 2011
Reportaje:

Causa y efecto en la economía

Los estadounidenses Sargent y Sims ganan el Nobel de 2011 por sus métodos para calibrar el impacto de las expectativas y las políticas en el ciclo económico

Qué impacto tiene en los precios una subida de los tipos de interés o una bajada de impuestos, o cómo afecta esa medida al empleo, o al crecimiento económico. Qué ocurre si un banco central cambia su objetivo de inflación. Y qué papel juegan las expectativas de cada uno de los actores que intervienen en la economía, es decir, cómo se comporta una familia que planea comprar un coche si sabe que va a subir la hipoteca en breve o si el precio de la gasolina se dispara de forma imprevista.

Buena parte de los métodos y herramientas econométricas de las que hoy disponen bancos centrales y Gobiernos para poder responder a este tipo de cuestiones y, en definitiva, anticipar el impacto de sus decisiones de política económica se deben a los economistas estadounidenses Thomas J. Sargent y Christopher A. Sims, que ayer fueron reconocidos con el Premio Nobel de Economía 2011.

"La crisis y lo que pasa en Europa va sobre expectativas", dice un premiado

La Real Academia sueca anunció el galardón compartido, de 1,1 millones de euros, por los métodos "hoy indispensables" que ambos economistas desarrollaron -en los setenta y ochenta- "para analizar las causas y efectos" de las políticas y expectativas económicas en el ciclo, hoy enfrentadas a una dura crisis económica global.

El problema es que la economía no se mueve solo bajo la influencia de las políticas económicas, sino también por efectos inesperados, como una caída repentina del consumo o el repunte del precio del petróleo. Sargent (Pasadena, California, 1943), profesor de la Universidad de Nueva York, se ocupó especialmente de ayudar a entender la repercusión de las políticas económicas sistemáticas -es decir, cómo afecta la venta de viviendas la bajada del precio del dinero- en base a datos históricos. Y Sims (Washington DC, 1942), que enseña en Princeton, se centró más en el efecto de esos shocks imprevistos, frente a los cambios que ya se estaban esperando.

La dificultad que se añade es que la relación entre causa y efecto es recíproca, es decir, que de la misma manera que la decisión de subir o bajar impuestos influye en el consumo, la evolución de la demanda interna en un país influye en la decisión de un Gobierno sobre su política fiscal. Esta ambigüedad se debe a que ciudadanos y estados actúan en función de expectativas.

"Pánicos y crisis... qué está pasando en Europa ahora con el euro... Eso consiste todo en las expectativas de cómo otra gente va a actuar", dijo ayer Sargent, recién premiado. Sims, por su parte, advirtió de que no hay soluciones rápidas para la crisis: "Si tuviera una respuesta rápida a eso la iría contando por todo el mundo... Pero requiere mucho trabajo minucioso mirando datos, desgraciadamente". Pero aseguró que "los métodos que he usado y Tom ha desarrollado son esenciales para salir de este lío".

Aunque ambos profesores, viejos colegas de la Universidad de Minnesota, han llevado sus investigaciones de forma paralela, han realizado también algunos trabajos conjuntos y sus contribuciones son paralelas en varios aspectos, apuntó ayer la academia.

"Ambos fueron, en cualquier caso, muy transversales en sus trabajos y siguen muy activos", recalca quien fue discípulo de Sims, el catedrático de la Universidad Complutense Alfonso Novales. En su opinión, "la aportación capital de Sims es su propuesta para estimar el efecto que tiene sobre el ciclo económico la puesta en marcha de la política monetaria". El profesor de Princeton aportó modelos empíricos más potentes y Sargent más trabajos teóricos.

Había quien ayer en Internet recordaba la etapa de bajos tipos de interés de Alan Greenspan en la Reserva Federal americana, que muchos señalan con el dedo como de los grandes gérmenes de esta monumental crisis económica global, pero las herramientas de Sargent y Sims son puramente técnicas y no defienden teorías en un sentido u otro.

"Es un castigo a esos gurús que ahora opinan de todo y un reconocimiento al rigor: al uso de modelos y datos para llegar a conclusiones justificadas, frente a ese opinionismo que se ha instalado en una parte de economistas", opinó ayer Juan Rubio-Ramírez, profesor de la Universidad de Duke, que colabora con Sims y es coautor de algunos con trabajos con Sargent. "Hasta los 80 no teníamos herramientas para analizar qué podíamos esperar de los agentes económicos cuando se producía el cambio en una política económica", recalca Rubio, quien destaca que "esos métodos ayudaron a conocer la forma de poder combatir la inflación en los ochenta".

"Los modelos no son perfectos, claro, siempre ocurren cosas que se escapan a lo previsto", advierte José Carlos Díez. Un ejemplo reciente se puede encontrar en España. El Gobierno anunció su decisión de subir el IVA en septiembre de 2009, cuando la destrucción de empleo se había moderado, el consumo se estaba recuperando y la economía estaba apunto de salir de la recesión. Un par de meses después, Grecia reveló un déficit inesperado, la crisis de deuda estalló y hoy se vuelve a debatir sobre una recaída.

Los catedráticos Christopher A. Sims y Thomas J. Sargent, ayer en su comparecencia tras recibir el Nobel de Economía. / PETER FOLEY (EFE)

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