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Rajoy decidirá si mantiene los recortes en función de la economía

No aclara si conservará congeladas las pensiones y el sueldo de los funcionarios - Zapatero tomará más medidas "si es necesario", pero cree que no hará falta

Depende es la palabra que mejor resume la imagen que el propio Mariano Rajoy ha contribuido a instalar. No es, de hecho, un término que él use mucho. Lo hacen los demás cuando hablan de él. También en su entorno. Pero ayer, fiel a sí mismo y sobre todo a su cliché, el líder del PP utilizó ese "depende" para no comprometerse antes de las elecciones en un asunto de máxima trascendencia: la congelación de las pensiones, el recorte del sueldo de los funcionarios o el impuesto sobre el patrimonio.

El líder del PP compareció poco después que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el día en que se disolvían oficialmente las Cortes. Y ante la pregunta expresa de qué hará cuando, si gana las elecciones, tenga que decidir a finales de año si prorroga los Presupuestos -lo que implicaría mantener un año más la congelación de pensiones y la reducción del 5% del sueldo de los funcionarios que tanto criticó- o los modifica con un decreto para evitar consolidar los recortes de 2011, Rajoy contestó: "Todo depende de cómo esté la situación de la economía en ese momento".

El Gobierno fuerza que sea su sucesor quien decida sobre las pensiones

El líder del PP dice que no ha resuelto quién será ministro de Economía

El presidente popular promete un Ejecutivo "de centro y creíble"

Ambos lanzan discursos patrióticos y expresan su confianza en España

Esto es, después de la oposición frontal durante un año y medio -el PP hizo mucha campaña tras votar en contra de la congelación de pensiones y la bajada de sueldos, que salió adelante por un solo voto en mayo de 2010- Rajoy no descarta mantener los recortes de Zapatero.

Dentro del PP se está extendiendo una enorme preocupación. Rajoy se ha comprometido a cumplir el objetivo de bajar al 4,4% el déficit a finales de 2012, y este año podría acabar por encima del 7%. Esa diferencia, sin una recuperación que nadie prevé, y por tanto sin aumento de la recaudación -y sin subir impuestos, línea oficial del PP- solo se puede hacer con un recorte muy importante del gasto, de hasta 30.000 millones de euros.

Ante esa situación, Rajoy no quiere comprometerse a nada, ni siquiera con un asunto tan sensible como el de la congelación de las pensiones. Tampoco aclaró si eliminará el impuesto de patrimonio. El PP se abstuvo en su aprobación la semana pasada y en privado se habla de mantenerlo porque ese dinero puede ser muy útil para algunas comunidades.

En privado, algunos dirigentes del PP plantean que ya no es solo un problema de que Rajoy no quiera anunciar las medidas más duras en la que puede estar pensando para que no le pase como a David Cameron, que se hundió en las encuestas cuando lo hizo. Explican que esa fase ya se ha superado y las elecciones se dan por ganadas. Señalan que el problema ahora es que realmente la situación es tan cambiante que nadie puede saber cómo estarán las cosas a finales de diciembre, por lo que Rajoy tiene que ser prudente y no comprometerse a nada porque la situación le puede arrollar.

Tanto el líder del PP como el presidente del Gobierno aprovecharon la ocasión de la convocatoria de elecciones para lanzar discursos patrióticos y expresar su máxima confianza en España y los españoles para salir de la crisis. En principio, ambos querían hacer declaraciones institucionales sin más, pero la presión de la prensa hizo que aceptaran unas pocas preguntas. Y ahí, se les planteó cuáles son sus planes ante posibles nuevos recortes.

Zapatero aseguró que de aquí al 20 de noviembre, el día de las elecciones, no tiene prevista ninguna otra medida "significativa" de grandes reformas o recortes. "Sabemos que tenemos un contexto europeo de dificultad, como consecuencia de la incertidumbre en torno a Grecia, pero nuestra previsión es que la credibilidad de España en los mercados internacionales, en las instituciones internacionales, ha ido fortaleciéndose", aseguró el presidente. Aun así, y siempre con la cautela de que no lo ve probable, también lanzó un mensaje tal vez más pensado para los mercados que para los ciudadanos: si hubiera que poner en marcha más medidas por las circunstancias económicas, "sin duda lo haría".

Zapatero insistió varias veces en que no es momento para hacer balance y no quiso hacerlo. Rajoy también lo evitó y habló de "superar el pasado", aunque sí lanzó una pulla pese a su tono presidencialista al acusar al presidente de dejar "una herencia muy difícil de gestionar".

Zapatero defendió la utilidad de estos últimos meses, desde que decidió adelantar las elecciones y lo anunció con cuatro meses de antelación, algo inédito. Explicó que han sido muy importantes y que en ellos se han aprobado hasta 12 leyes. Destacó entre ellas la nueva ley de víctimas del terrorismo y la última, aprobada el jueves, de reconocimiento del derecho a la sanidad pública realmente universal. También reivindicó el pacto con el PP para incluir en la Constitución el principio del equilibrio presupuestario.

Sin embargo, el asunto central del día, que ya venía de la última semana, es esa decisión del Gobierno de no hacer ahora un decreto para prorrogar los Presupuestos, como le reclamaba el PP, y dejar así esa responsabilidad -y ese coste político- en el Gobierno que salga de las urnas. Zapatero reivindicó esa decisión y explicó que el nuevo Ejecutivo habrá tomado posesión ya de sus cargos antes de Navidad, por lo que será él quien se haga cargo de todo el ejercicio económico de 2012.

El PP reclamaba al Gobierno que hiciera un decreto ya para prorrogar los Presupuestos y así evitar que esa sea prácticamente la primera decisión de Rajoy en La Moncloa. El Ejecutivo ha decidido, y así lo explicó José Blanco el viernes, que sea el nuevo Gobierno quien se moje.

Rajoy, después de asegurar que su prioridad será crear empleo precisamente para "mejorar y aumentar nuestros grandes servicios públicos fundamentales, en especial, la educación, la sanidad y el sistema público de pensiones", evitó comprometerse a eliminar la congelación de pensiones o la bajada del 5% del sueldo de los funcionarios. "Tendremos que ver las previsiones de crecimiento cuando tengamos que tomar esas decisiones, dentro de tres meses. Será el momento de hacer un decreto ley en enero, o nuevos presupuestos para 2012", aseguró después de aclarar que las cosas ya están complicadas porque las previsiones de crecimiento no se van a cumplir.

Rajoy insistió en hacer un llamamiento a la concordia y en prometer un Gobierno "de centro, previsible y creíble", pero después aseguró que en este momento no tiene decidido quién será ministro de Economía -lo habitual es que eso esté muy claro antes de las elecciones- y ni siquiera quién irá de número dos por Madrid (previsiblemente Soraya Sáenz de Santamaría).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2011