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martes, 20 de septiembre de 2011
La sentencia del 'caso Bateragune'

Los jueces encarcelan al exlíder sindical de la izquierda 'abertzale' como a Otegi

Usabiaga intentó evitar la prisión: "Conmigo no deben tener miedo a que huya"

El tribunal de la Audiencia Nacional que ha juzgado y condenado el intento de reconstrucción de Batasuna decidió ayer el inmediato ingreso en prisión sin fianza del exdirigente del sindicato LAB Rafa Díez Usabiaga. Los jueces no se fiaron de sus palabras -"Conmigo ustedes no deben tener miedo de que eluda la justicia", afirmó- y le enviaron preso. Son los mismos magistrados que el pasado viernes hicieron pública la sentencia en la que le condenan a él y a Arnaldo Otegi a 10 años de prisión por integración en ETA en grado de dirigentes. Y los mismos que ayer citaron a ambos para comunicarles el fallo. A Otegi, en los calabozos de la Audiencia Nacional, puesto que se halla preso en Logroño. Y a Díez Usabiaga, en la propia sala del tribunal.

El sindicalista fue trasladado directamente al centro penitenciario

El tribunal señala que otros familiares pueden cuidar de la madre del penado

El exdirigente de LAB acudió a la cita en libertad provisional y salió en un furgón con destino a la cárcel de Soto del Real (Madrid). El tribunal no se fio de él: celebró ayer mismo una vistilla para ver si le mantenía o no en libertad, estado que obtuvo en abril de 2010 tras pagar una fianza de 30.000 euros para poder cuidar de su madre. Las protestas del abogado de Díez Usabiaga, Iñigo Iruin, para que se pospusiera la vistilla alegando que no había tenido tiempo de prepararla resultaron estériles. El tribunal, con el aval del fiscal y de la Asociación Voces contra el Terrorismo, que actúa en este caso como acusación particular, acordó su inmediato ingreso en prisión.

Cuatro argumentos básicos dio el tribunal para encarcelarle: la elevada pena (10 años de cárcel); la gravedad del delito (integración en organización terrorista en grado de dirigente) y el hecho de que ya está condenado y que el cuidado de su madre lo pueden desempeñar "otros familiares y allegados". Y el cuarto y más determinante motivo: existe "un gran riesgo de fuga", según expone en el auto de prisión la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional. No solo hay "un gran riesgo de fuga y reiteración delictiva"; el tribunal entiende también que dejarle en libertad supondría un agravio comparativo para los otros condenados.

Los otros condenados en este mismo proceso son, aparte de Otegi, exportavoz de Batasuna, los miembros de la izquierda abertzale Arkaitz Rodríguez, Miren Zabaleta y Sonia Jacinto, sobre los que han recaído ocho años de cárcel y que se hallan entre rejas desde octubre de 2009.

Díez Usabiaga se encontraba desde el 26 de abril de 2010 en libertad provisional con fianza de 30.000 euros. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que se halla suspendido de funciones, le excarceló para que pudiese asistir a su madre, que sufre cáncer, y que le reclamó como "cuidador" acogiéndose a la Ley sobre la Dependencia. Al respecto, la resolución de la Audiencia Nacional explica: "El tribunal entiende ahora que su situación procesal actual es muy diferente de la hasta ahora existente, máxime cuando la madre del acusado no precisa de su ayuda y puede ser atendida por otros familiares y allegados".

El auto en el que la Audiencia ordena el ingreso penitenciario de Díez Usabiaga señala que "el condenado ostenta", con otro de los acusados (en referencia a Otegi), la "suprema categoría de responsable y promotor del grupo" al que considera "receptor de las órdenes" de ETA. Todo ello, dirigido a la "culminación del proceso soberanista y la implantación del socialismo en los territorios que hoy agrupan las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra".

El tribunal desoyó la petición del propio Díez Usabiaga durante la vistilla de continuar en libertad provisional al menos mientras la sentencia no sea firme, dado que muy previsiblemente habrá recurso ante el Tribunal Supremo. "Conmigo ustedes no deben tener miedo de que eluda la justicia. Di la cara antes y durante el juicio y aquí sigo, e iré donde toque ir. Yo voy a seguir luchando por mi país y la búsqueda de soluciones para la salida del conflicto", explicó el penado, tras recalcar que nunca perteneció a la banda, sino que su actividad forma parte de "un compromiso con mi país".

Cuando iba a extenderse sobre este asunto, la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, le interrumpió y le pidió que ciñese su intervención al objeto de la vistilla; es decir, a si debía seguir libre o no.

Es probable que los otros cuatro condenados -Arnaldo Otegi, Miren Zabaleta (hija del líder de Aralar Patxi Zabaleta), Arkaitz Rodríguez y Sonia Jacinto (extesorera de ANV)- pidan también sus respectivas vistillas para demandar su libertad provisional hasta que la sentencia sea firme. Pero a juzgar por lo ocurrido con Díez Usabiaga, no parece probable que estas peticiones prosperen si finalmente se producen. Y es que ninguno de los penados ha cumplido la mitad de la condena, requisito jurisprudencial para poder quedar en libertad mientras una resolución adquiere firmeza. No obstante, el auto de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional limita el encarcelamiento de Díez Usabiaga a la mitad de esos 10 años: es decir, salvo que la condena sea recurrida y el Tribunal Supremo dictamine otra cosa, Díez Usabiaga estará en prisión unos cuatro años y cuatro meses. Por esta causa ya ha cumplido seis meses y 13 días.

Rafael Díez Usabiaga (con camisa azul), Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin, a su llegada a la Audiencia Nacional. / ULY MARTÍN

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