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Escenarios de la creatividad urbana

Recorrido por espacios independientes dedicados al arte y las letras en Valencia

En línea con los legendarios y clásicos cafés literarios de todas las épocas, Valencia rebosa de espacios culturales independientes que, si bien se encuentran esparcidos por la ciudad, si se los busca, están allí tejiendo una sustentada red cultural por conocer.

En los últimos años han florecido nuevos espacios de cultura independiente que han logrado nuclear tantos artistas como rubros del arte haya. Desde las letras, la fotografía y el cine hasta la música y las diversas artes plásticas, todos los lugares se abren con una característica en común: la forma transversal y autónoma de transitar y difundir el mundo del arte y la cultura.

"El espacio realmente funciona". Así es como Gonzalo Lagos, cofundador de KafCafé, resume el balance de los dos años de existencia del bar literario que, junto a Sebastián Vítola, montó en la calle del Arquitecto Arnau, 16, de Benimaclet. "La gente y los artistas lo ha tomado con mucha aceptación. Si bien nosotros en un principio queríamos nuclear fundamentalmente a escritores y pintores, se fueron sumando también músicos y productores audiovisuales". Y, más allá de todos los avatares que un proyecto cultural debe sortear, no duda en reconocer sin titubeos que "desde el día de su fundación [25 de mayo de 2009] ha crecido y ha ido adelante". Buena señal del escenario cultural de Valencia que, más allá de la ya simbólica e imponente Ciudad de Artes y la Ciencias, también manifiesta que en los pequeños espacios hay lugar para los libros, la música y el arte en general.

En Ubik opinan que "los niños, definitivamente, también hacen arte"

KafCafé es un "antinegocio": es horizontal y no está subvencionado

La cultura vive en Slaughterhouse, El Dorado, Bibliocafé o Café Malvarrosa

Radio Malva funciona de forma asamblearia y autogestionada

Y testigos de ello son Gonzalo y Sebastián, quienes se conocieron hace poco más de dos años en un taller literario compuesto por quince poetas, justo antes de sumergirse en este "antinegocio". ¿Antinegocio? "Y sí... en el sentido de crear un espacio puramente horizontal y de no estar subvencionados", aclaran. Pero también "por una serie de factores como que no se cobre entrada ni se imponga el tener que consumir para ver los shows musicales ni para ver las exposiciones artísticas o las proyecciones audiovisuales que se transmiten".

Tampoco se necesita pagar para leer los más de 3.500 libros que atesoran ordenadamente por géneros y que incluso pueden ser retirados para leer en casa, a modo de biblioteca ambulante: la mayoría, más de la mitad, ejemplares propios ahora al servicio de todos. "Nosotros queremos que se lea más", lo definen sus fundadores. Pero claro, rara vez el lector deja de ordenar una cerveza o un vino y una tapa para acompañar la lectura, aunque no estén obligados a ello.

Este concepto de antinegocio también puede aplicarse a un espacio ya clásico de la ciudad: la Radio Malva. Transmitiendo desde el 105.0 fm y a través de internet en www.radiomalva.org, "nació hace 12 años de las inquietudes de un grupo de jóvenes de los poblados marítimos, motivados por la necesidad de plantear discursos alternativos a los de los medios de comunicación", cuenta Nacho La Huerta quien, al consultarle sobre su lugar en la radio, afirma que "Radio Malva funciona de forma horizontal y asamblearia. Las decisiones se toman por consenso en la asamblea y nadie está por encima de nadie. Es totalmente autogestionada y no depende de ninguna subvención pública o privada, es decir, que no pone publicidad ni se guía por criterios comerciales".

Sintonizando La Malva, rápidamente se notará que "aparte del carácter variado y plural de los diferentes programas, la radio, en sí misma, se concibe como un elemento de dinamización cultural" y paseando por la soleada Valencia, tal vez ya con un libro prestado del KafCafé bajo el brazo, puede llegarse hasta Russafa donde ineludible será pasar por el reconocido Ubik Café: otro de los grandes referentes actuales que propagan la cultura independiente en la ciudad. Nacido el 2 de diciembre de 2008 con la intención de ser una ?librería café?, en tan sólo tres años ha congregado y permitido la difusión de incontables escritores, cineastas, pintores y músicos. Ubicado en la calle Literato Azorín 13, el Ubik, además de la amplia biblioteca de clásicos y de novedades editoriales a la venta, también ofrece una variada y nutrida agenda que incluye desde proyecciones y conciertos hasta exposiciones de arte y talleres para niños, quienes incluso cuentan con un espacio exclusivo dentro del bar para su esparcimiento, mientras los padres se relajan en las mesas.

"Realmente no fue difícil que la gente acepte la idea y se acerque al Ubik, de hecho, a la inauguración vinieron más de 300 personas?, afirma con humilde orgullo Lorenzo, uno de los tres socios fundadores que junto a Ricardo y Piero eligieron a Valencia para fundar su sueño de independencia: "Un espacio de arte popular, para la gente y para todos". Y especialmente para los más chicos, ya que son quienes una o dos veces al mes captan el protagonismo del bar con sus relatos y representaciones teatrales aprendidas en su taller: una de las actividades favoritas de los tres Ubiks ya que para ellos "los niños definitivamente también hacen arte".

Pero mientras que con un refresco en mano se ojean los libros a la venta -algunos antiguos pero valiosos a precios de regalo y otros de flamante actualidad pero cuidadosamente seleccionados- será posible continuar escuchando algún programa dedicado a la poesía en La Malva, aunque uno se encuentre en el Ubik rodeado de niños jugando. "Poquito a poco hemos logrado que todos podamos convivir ordenadamente en el mismo espacio", afirma con alegría Ricardo. Seguramente, entonces, el recuerdo de unos libros poéticos junto a la barra del KafCafé, en Benimaclet, incite a volver.

Y es que allí, además de los ejemplares propios de sus fundadores, el resto de los libros que componen las nutridas bibliotecas kafquianas se fueron sumando a través de donaciones o fueron editados por ellos mismos a mano limpia como las exquisitas colecciones de poesía que publicaron junto al periodista, productor audiovisual de RqueR y poeta, Guillermo Roqués, compañero del taller del cual salieron varios de los protagonistas que hoy circulan por este espacio cultural. Si bien el Kafca continúa con "la antigua fórmula del café literario" -un espacio en el cual además de poder tomar algo, también se pueda leer un libro tranquilo o disfrutar de las presentaciones-, a su vez intenta llevar a cabo un modelo "participativo y horizontal de difusión".

Así lo atestiguan quienes transitan diariamente por allí. ?Kafka es un sitio que te permite elegir y llevar los repertorios que más gustan, los que se sienten?, agradece Roberto Molina, bajista oriundo de Albacete que luego de 10 años de ganarse la vida en orquestas de verbena actualmente realiza una fusión de flamenco y jazz que expone por la Comunidad Valenciana. También Cristian Ademaín, pintor nacido en Alicante, cuenta con satisfacción que exponer en el Kafka le ha permitido vender varias de sus obras.

Parecería que el esfuerzo de montar y llevar adelante un proyecto cultural rinde sus frutos y vale la pena: una buena noticia para los amantes de los libros, del cine, del arte y del pensamiento independiente. Sobre todo porque el abanico de opciones es cada vez más grande: además del Kafca y del Ubik, actualmente es posible recorrer Valencia escuchando una radio "sin ánimo de lucro que trabaja a pie de calle sin otro interés que reflejar la realidad social de su entorno, y servir de altavoz para las inquietudes y problemas de la gente de barrio". Nada que despreciar mientras se continúa el recorrido por varios sitios culturales con programaciones y actividades recomendables como BiblioCafé, Slaughterhouse, El Dorado o Café Malvarrosa.

En todos los tiempos, los artistas han luchado por su espacio para expresar sus genios, a veces de forma amena u otras contra viento y marea, como lo hicieron con altura y tesón los escritores, dramaturgos y poetas de la generación del 36 frente a la guerra civil española, o varios exponentes de la Bauhaus durante el nazismo. Ejemplos como estos abundan, sin embargo, además de las corrientes, los movimientos y los referentes individuales que se puedan enumerar, se debe reconocer que los espacios culturales en sí mismos también han hecho lo suyo. Son parte igualitaria de la creación artística, porque se dedican al arte de emprender. Congregando, atrayendo y fomentando la difusión de la cultura.

Sin ellos, quizá gran parte de la historia de las artes habría quedado en el anonimato, velada en las penumbras de recónditos escritorios, lienzos o partituras. Y, más allá de los terrenos convencionales que cada día el mercado funcionalmente inventa y proporciona para la difusión de sus "elegidos", la cultura independiente -aquella que no sabe de números y masas- siempre se abre camino a la fuerza en dicho inconmensurable universo. Así lo demuestran los distintos espacios independientes que de a poco pero con la solidez del convencimiento, nutren las calles de Valencia con los artistas de toda la Comunidad y de todo el mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 2011