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jueves, 25 de agosto de 2011

Industria reprocha a Daewoo que cierre su fábrica sin un plan de recolocaciones

Álava considera inhabitual el expediente de extinción de la multinacional coreana

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Hace unas semanas, antes de que comenzasen las vacaciones veraniegas, Industria recibió una llamada de ELA, sindicato mayoritario en la planta que la multinacional surcoreana Daewoo tiene en el polígono vitoriano de Júndiz para alertar de que la empresa atravesaba problemas. Ambas partes se citaron para tratar el asunto al final del periodo estival. Sin embargo, el departamento se enteró el pasado martes por los medios de comunicación, sin recibir ningún aviso previo de la dirección de la planta, de que la compañía ha presentado un Expedeinte de Regulación de Empleo (ERE) de extinción. Echa así el cierre en Álava tras 15 años de andadura y deja en la calle a 147 trabajadores.

Industria sabía que la factoría, dedicada a la fabricación de frigoríficos, atravesaba tiempos difíciles y ya había presentado expedientes de regulación previos, pero no esperaba esta medida. El departamento elude comentar en detalle la decisión de la multinacional hasta tener en la mano todos los datos y cifras que han llevado a Daewoo a tomar esta medida. Con todo, el viceconsejero, Xabier Garmendia, aseguró ayer a EL PAÍS que cuando en una empresa se presentan situaciones de este tipo, el camino a seguir debe ser otro: "Proponemos que las empresas que tienen problemas por situaciones de mercado planteen un plan industrial y, en su caso, un plan social que contemple una salida para el conjunto de los trabajadores de la compañía". Es decir, que antes de la presentación del ERE la firma hubiera buscado recolocaciones para los 147 empleados de la fábrica vitoriana. "Nuestra opinión ante este hecho es, por tanto, negativa", abunda Garmendia.

El Gobierno y la Diputación conocen la decisión de la firma por la prensa

El comité de empresa de la factoría alavesa tiene previsto comparecer hoy ante los medios de comunciación para opinar sobre la medida.

Fuentes de la Diputación alavesa precisan que también se han enterado del ERE de extinción a través de la prensa. Estas fuentes consideran que la decisión adoptada por la multinacional resulta "poco habitual" y "muy mala", dada la cantidad de personas que se quedarán sin un puesto de trabajo. "Nadie ha llamado a las puertas de la Diputación", agregan.

En marzo de 1996, Daewoo anunció que su primera fábrica en Europa se instalaría en Álava, invirtiendo 10.000 millones de pesetas (60,10 millones de euros) en una fábrica de frigoríficos. Tres años después, el brillo de esa apuesta se apagó por la ralentización de las inversiones previstas y las huelgas de la plantilla, que demandaba mejoras salariales.

El principal conflicto en el que se vio envuelta la fábrica de Júndiz estuvo relacionado con las ayudas fiscales. A raíz de las denuncias presentadas en 1996 y 1997 contra los beneficios concedidos por la Diputación de Álava a Daewoo y a la firma alavesa Ramondín, la UE decidió abrir una investigación en 1999, concluyendo el Tribunal de Luxemburgo que eran irregulares, algo que obligó a la firma surcoreana a devolver cuatro millones de euros a Hacienda foral. Por aquel entonces, la plantilla se declaró de nuevo en huelga contra unos sueldos que calificaron de "coreanos".

Los problemas se fueron reproduciendo hasta llegar al expediente de extinción presentado el lunes a la plantilla. Ya el mes pasado, los representantes de los trabajadores advirtieron de que la multinacional pretendía "dejar morir" la planta vitoriana porque había comenzado a producir en Corea del Sur el único modelo de frigorífico que, por motivos de eficiencia energética, podrá venderse en Europa a partir de junio de 2012. Igualmente apuntaron que los modelos no se iban a comercializar en Asia.

Los trabajadores criticaron que la firma no había introducido en las instalaciones de Júndiz los cambios técnicos necesarios para fabricar los nuevos modelos y, sin embargo, había reducido "prácticamente a cero" las existencias de muchos componentes de la producción. Por ello se temían que el ERE que hasta ahora pendía sobre ellos pudiera convertirse en uno de extinción, como ha sucedido.

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