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CARTAS AL DIRECTOR

El 15-M y la educación

El 15-M ha supuesto, supone y supondrá en España la reacción de personas de diferentes edades, géneros y formación ante una situación que el sistema político construido desde las altas esferas del poder no ha sabido, no ha podido o no ha querido solucionar.

La buena educación, el talante y la formación jurídica, científica y técnica de las personas que se han convocado en este movimiento no son fruto de la casualidad aunque sí de la espontaneidad en sus primeros momentos.

Las leyes de enseñanza de la democracia y sus principios rectores, tienen mucho que ver con las formas que el movimiento no violento y constructivo tiene en España.

La integración, la participación activa, el respeto a la diferencia, la paz -tan celebrada en tantos colegios día tras día, curso tras curso-, la convivencia en los espacios comunes, la comunicación para la cooperación entre todos los miembros de la comunidad educativa, saber escuchar para saber hablar, eso que enseñamos y las televisiones se encargan de destruir: saber dialogar.

¿Acaso alguien podrá argüir que la educación ha fracasado? ¿Alguien podrá hablar desde algún púlpito sobre crisis de valores? El 15-M nos recuerda constantemente que nuestra sociedad está educada y sana. Lejos quedan ya aquellos paradigmas de la educación para el miedo: a morir, a vivir, al castigo y al pecado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2011