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CARTAS AL DIRECTOR

Ante la visita del Papa

A mí, que venga el Papa o no, me es absolutamente indiferente. Lo que sí me importa es que esa visita nos cueste dinero, mucho o poco, a los contribuyentes. Lo que me enoja es que el mismo Gobierno que congela pensiones o rebaja sueldos de funcionarios, ponga millones de euros para financiar esa visita.

Lo que me molesta es que nos presenten a ese señor -que discrimina a los homosexuales, que se manifiesta en contra del preservativo, que excomulga y que ha sido tolerante con los pederastas- como un santo.

Lo que me indigna es que es el máximo representante de una religión que, en España, mantiene como jefe de la misma a un personaje como Rouco, beligerante e incitador contra un Gobierno que no ha dejado de concederles prebendas con el dinero de mis impuestos.

Lo que no puedo admitir es que esa Iglesia que dirige haya echado de sus templos a tantos creyentes que no están de acuerdo con la línea que sigue y que no tenga para nada en cuenta la opinión de tantos colectivos cristianos.

Lo que me llena de asombro es que esa Iglesia que canoniza en un tiempo récord a Escrivá de Balaguer, ignore a Romero y Ellacuría.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de agosto de 2011