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10 centímetros de obra a cinco euros

La exposición 'Hole of Fame', que se vende a trozos, ironiza sobre el mercado del arte y el uso de los grandes artistas como herramientas de la publicidad

Comprar un trozo de arte como quien compra mortadela. A 4,99 euros los 10 centímetros cuadrados. La exposición Hole of Fame, que podrá verse hasta el 9 de septiembre en la sala Deus Máquina de Madrid (calle de San Dimas, 7), ofrece al público la oportunidad de llevarse a casa su parte favorita del mural. La iniciativa, más que servir de gancho, pretende ironizar sobre las estrategias de mercado y hacer hincapié en cómo las obras de arte pierden o cobran valor según la firma, el tamaño o quién las respalde.

Gonzalo Borondo, Chloé Tiravy y An Wei Lu Li firman esta exposición que reflexiona sobre la invasión de la publicidad en la vida cotidiana y sobre cómo los artistas se convierten en marcas. Los autores ponen ejemplos: "El beso de Klimt, Los girasoles de Van Gogh... Un bolígrafo que cuesta 20 euros por llevar la cara de Da Vinci". Un fenómeno del que ni siquiera ha conseguido escapar el grafitero británico Banksy, cuyas obras se han llegado a vender por 300.000 euros.

Para incidir en esta relación arte-firma, artista-producto, los autores han utilizado como lienzo cientos de carteles publicitarios arrancados directamente de la calle. "Siempre me he sentido fascinado por las texturas y los colores de los anuncios rasgados", señala Borondo. "Dibujar sobre los carteles da mucho juego porque te ayuda a construir la imagen, y si te acercas puedes curiosear en los detalles". Sobre ellos, los retratos fieles de 21 grandes artistas. Frida Kahlo, Andy Warhol, Salvador Dalí o Henri de Toulouse-Lautrec son algunos de la veintena de elegidos. Artistas reconocidos y sobre todo reconocibles, seleccionados como ejemplos de que el mercado "te acaba absorbiendo sí o sí". En el aire dejan una pregunta abierta: "¿Todas esas caras las tenemos en el inconsciente por la cultura o por la publicidad?".

Gonzalo Borondo (borondo.blogspot.com) lleva años interviniendo en la calle. Premio Joven de Madrid Grafiti, ha dejado su impronta en paredes de Birmingham o Estambul, un modo de expresión que busca "a veces democratizar el arte y otras veces obtener una vivencia independientemente del resultado". El espíritu del arte urbano se percibe en la galería, que, esta vez, no cumple los cánones de paredes de blanco inmaculado.

Estos tres jóvenes artistas reclaman más espacios para quienes se quedan fuera del círculo del arte contemporáneo. Un entorno que, en su opinión, reproduce los mismos flujos entre arte y promoción que satirizan en su exposición. Crear una marca a través de la repetición o polemizar para atraer la atención son algunos de los mecanismos del "juego de seducción" en el que consiste el mundo del arte. Un juego del que escapan: "Me llena mucho más que una persona me diga que le gusta lo que hago a que los expertos se tiren horas teorizando acerca de mi obra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de julio de 2011