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miércoles, 20 de julio de 2011

Fuster estudia la relación entre infarto y demencia

"Hay un componente importante vascular, de falta de sangre, que interviene en la formación de las demencias, ya que parece que los vasos pequeños del cerebro que hasta ahora no se podían detectar por falta de tecnología juegan un papel fundamental en estas patologías". Esta frase resume los últimos estudios del cardiólogo Valentín Fuster, según ha explicado en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.

"La principal razón es que los mismos factores que dan lugar al infarto de miocardio o un infarto cerebral, es decir, a patologías de las grandes arterias, son factores de riesgo que afectan también a los vasos minúsculos (existen millares de ellos) del cerebro, provocando que estos mueran y afecte de manera importante a la capacidad cognitiva del individuo. El deterioro no es inmediato, sino lento, silencioso y a largo plazo", aclara el médico, que dirige el Instituto Cardiovascular del hospital Mount Sinai de Nueva York y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de Madrid.

"Teníamos la intuición de que pasaba algo pero no hemos podido verlo hasta ahora" con la mejoría de las técnicas de imagen, aclara Fuster. La conclusión es evidente: "Las personas que sufren un infarto son más propensas a padecer demencia", afirma el médico.

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