Gospel
Hubo un tiempo, antes de convertirse en contenedores de músicas, en que los festivales de jazz solían incluir algún concierto de blues y gospel. Al fin y al cabo, lo profano y lo sagrado contribuyeron a su eclosión y desarrollo, sin dejar de funcionar autónomamente cada uno. El concierto de Mavis Staples (Chicago, 1939) se inscribió en esa línea. La contralto, sin ser Mahalia Jackson o Aretha Franklin, tiene su personalidad. Durante años creció dentro de su grupo familiar The Staple Singers, populares en el mundo del gospel en la segunda mitad de los sesenta y los setenta.Paralelamente, hizo carrera como solista. Tras una corta retirada en los noventa, su reaparición con el nuevo siglo ha deparado exitosos registros con un repertorio remozado. A sus 71 años, si bien los agudos y la tesitura alta están algo cascados, conserva mucho de su poderío. Buena parte de la temática interpretada proviene de su disco You Are Not Alone. La utilización del blues o el r&b y, junto a las fórmulas de llamada-respuesta tan típicas del gospel, confieren un innegable magnetismo. Los coros subrayaron y afirmaron el mensaje vocal de Staples. Permitió, en varios instrumentales, el lucimiento de Rick Holmstrom. Armado con la Stratocaster construyó diseños melódicos y rítmicos que remitían al blues, r&b y funk. Y, para que no faltase nada, se despidió cantando el popular y ancestral espiritual Down by the Riverside, arquetípico del doble sentido con que los negros interpretaban los textos de la Biblia, introduciendo la liberación de la esclavitud y la segregación. Un auténtico broche final para un festival cada edición más escorado hacía las fusiones ajenas al jazz.