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Necrológica:

Roland Petit, el maestro de las coreografías literarias

El bailarín francés seguía trabajando a los 87 años

El coreógrafo Roland Petit murió ayer por la mañana en Ginebra a los 87 años de edad con una agenda aún llena de trabajo hasta finales de este año. Nació en Villemomble el 13 de enero de 1924 y pronto encontró sus propias vías de expresión fuera de la casa donde se formó y con la que mantuvo una compleja relación durante décadas. Entró en la escuela de ballet de la Ópera de París a los nueve años y debutó a los 16 en el cuerpo de baile. Su primer papel como solista fue el Carmelo de Amor brujo en la coreografía de Serge Lifar. De joven frecuentó las clases de Madame Rouzanne en los legendarios estudios Wacker e hizo cursos con Boris Kniaseff y su particular metodología. A poco de cumplir los 20 años dejó la Ópera.

Entró en la escuela de ballet de la Ópera de París a los nueve años

Creó sus primeras coreografías para las Soirées de la Danse en el teatro Sarah Bernhardt y donde ya mostró sus inquietudes formales y su interés por el ballet de argumento literario. Poco después, apoyado económicamente por su padre, fundó su primera compañía: Ballets Des Champs-Élysées donde sus obras comienzan a tener entidad y peso estético, y donde perfila su estilo. Entre ellas, El hombre joven y la muerte, considerada su obra maestra, bailada después por artistas como Rudolf Nureyev y Mijail Barishnikov.

Desde el principio, Petit se rodeó de colaboradores de un nivel artístico e intelectual, como Boris Kochno, Jacques Prévert y Jean Cocteau; los compositores Henri Sauguet y Joseph Cosma; y, entre los pintores, Christian Bérard y Pablo Picasso. El artista malagueño firmó los diseños de Guernica, el ballet que Petit creó en 1945. "La presencia de la danza española en mi trabajo es fundamental, enorme", afirmó en 1986 una entrevista a El PAÍS.

En 1948 debutó con Los Ballets de Roland Petit, y eligió como sede en el Teatro Marigny de París; allí colaboró por primera vez con Margot Fonteyn para quien creó Les demoiselles de la nuit. El reconocimiento europeo le llegó en Londres con Carmen (1949) - "es la esencia de la danza española vista por un coreógrafo francés", dijo- para la que ya era su mujer Renée Jeanmaire, Zizi.

La literatura inspiró muchas de sus obras. Ha sido el único de los grandes en atreverse con Marcel Proust y En busca del tiempo perdido en ballet. De los cuentos infantiles, nació el Gato con botas.

La carrera de Petit se abrió al cine al colaborar con Orson Welles en el ballet The lady in the ice, verdadero trampolín para su salto a Hollywood donde a lo largo de cuatro años hizo entre otros filmes Hans Christian Andersen, (1952), Papá piernas largas (1955) (en la que intervienen Fred Astaire y Leslie Caron). Por esta época empezó a colaborar en sus vestuarios Yves Saint Laurent. Su filme Black tights con Zizi, Moira Shearer y Cyd Charisse es una de las cumbres del género.

Petit regresó a la Ópera de París por invitación de George Auric y creó uno de sus títulos más trascendentes: Notre Dame de París. Inmediatamente después trabajó en el Royal Ballet de Londres para Nureyev y Fonteyn, y fue también llamado al Teatro alla Scala de Milán para montar Estasi con Luciana Savignano y otra vez Nureyev. En 1970 aceptó el ofrecimiento de dirigir el ballet de la Ópera de París pero el idilio duró sólo seis meses. De ahí saltó al Casino de París para crear revistas de gran formato y lujo vestidas por Saint Laurent y Erté y con decorados de Vasarely. La diva era siempre su adorada Zizi.

En 1972 la ciudad de Marsella puso en sus manos un amplio presupuesto para estructurar a partir de la decadente formación en la Ópera Municipal una gran compañía a su medida: de ahí surgió en 1981 el Ballet Nacional de Marsella. Reunió a un plantel de bailarines maravillosos con los que modeló obras como L'Arlésiane (1974), Proust o las intermitencias del corazón (1974), Coppelia (1975), La dama de Pique (1978), Ma Pavlova (1986), Toute Satie (1988) y El lago de los cisnes y sus maleficios (1998), este último creado sobre la bailarina española María Jiménez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de julio de 2011