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Análisis:Vida & Artes

Avances y asignaturas pendientes

Un descenso de ocho puntos en el índice de cesáreas de un año para otro no es algo casual. Tampoco lo es que eso se haya producido al año siguiente de la publicación de la Estrategia de Atención al Parto Normal. Pero aunque es una buena noticia, conviene no lanzar las campanas al vuelo. Estos datos ofrecen una visión positiva del estado de la cuestión, pero incompleta, y tienen un valor relativo si no tenemos en cuenta otras piezas del mismo puzle, como las tasas de episiotomías y partos instrumentales -fórceps, ventosa- en el mismo periodo. De otro modo, podemos extraer conclusiones erróneas.

Si desciende el índice de cesáreas pero el de otras intervenciones es alto, entonces la mejora no sería tal: las condiciones en el paritorio siguen siendo disuasorias y las mujeres se siguen encontrando en dificultades. Si desciende el índice de cesáreas y al mismo tiempo el de otras intervenciones, entonces sí nos encontramos en un proceso de modernización que nos aproxima a Europa. Los países europeos con un sistema de atención al parto más respetuoso y menos intervencionista son los que tienen las tasas de cesáreas más bajas.

Pero a pesar de que faltan datos, es evidente que algo está cambiando. Ahora deberíamos ser ambiciosos y abordar las siguientes asignaturas. La primera, la aplicación de las recomendaciones de la Estrategia en todos los hospitales. En la actualidad, mientras unos centros han evolucionado considerablemente, en otros los cambios apenas se perciben o son inexistentes. Si se ha demostrado científicamente que algo es mejor, no debería ser decisión del centro el aplicarlo o no. Otra es la transparencia: las usuarias tenemos derecho a saber qué pasa de puertas adentro en el hospital donde vamos a parir, y conocer sus procedimientos y las tasas de todas las intervenciones, incluida la administración rutinaria de la peligrosa oxitocina sintética, algo tan asumido y banalizado que, a menudo, ni se hace constar la dosis en las historias clínicas (y menos en las estadísticas).

En cuanto a la medicina privada, sus cifras están en otra galaxia. Parece que la cosa no va con ellos. Algo habrá que hacer.

Isabel Fernández del Castillo es periodista, autora de La revolución del nacimiento y socia fundadora de la asociación El Parto Es Nuestro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 2011