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miércoles, 29 de junio de 2011
Examen a la educación secundaria

Enseñar a los alumnos a pensar

Tras dos años, la implantación del programa Escuela 2.0 es desigual en España

"Los alumnos españoles deben tener una actitud más crítica, tienen que pensar más". Ahí radica el problema de las competencias digitales. Es lo que opina José Antonio Cervero, el director del Instituto Fuente Nueva de Morón de la Frontera (Sevilla), que lleva varios años inscrito en el programa andaluz de nuevas tecnologías. No basta con que los chicos tengan acceso a los ordenadores, es necesario que desarrollen un criterio propio que les ayude a aclararse entre la ingente cantidad de información que hay en la Red.

La competencia digital se compone de cuatro patas: la búsqueda de la información, la selección, el análisis y la producción de textos nuevos a partir de la documentación localizada. El problema es que el alumnado se está quedando en el primer paso, según Cervero, que trabaja con los estudiantes todos los días a pie de aula: "El alumno cree que la información que hay en Internet es toda válida y se queda con lo primero que encuentra".

La inclusión de la competencia digital en el currículum de la educación obligatoria es reciente. Data de 2007, cuando se aprobó el real decreto que fija las enseñanzas mínimas en ESO. En la norma se considera como un aprendizaje "imprescindible" para los estudiantes el tratamiento de la información y la competencia digital.

Más reciente aún es la implantación sistemática desde el Gobierno central de las nuevas tecnologías en las aulas. Fue en 2009 cuando se puso en marcha el programa Escuela 2.0, con el que se pretende que, poco a poco, todos los alumnos tengan un portátil, pizarras digitales y conexión a Internet en las aulas. Pero este plan -cofinanciado entre el Gobierno y las comunidades- necesitaba de la participación de las Administraciones autónomas. Madrid, Valencia y Murcia se han mostrado reticentes a aceptar el programa, con lo que su implantación está siendo desigual en España.

Pere Marquès, director del grupo de investigación de Didáctica y Multimedia de la Universidad Autónoma de Barcelona, estima que, en este momento, "no llega al 10%" el número de aulas en España que pueden funcionar a diario con ordenadores. "¿Qué esperamos, que los alumnos aprendan solos las competencias digitales?", responde cuando se le interroga sobre las notas obtenidas en el Pisa presentado ayer. Con todo, Marquès es optimista y sostiene que los resultados de la incipiente implantación digital se empezarán a notar en un par de años. Eso sí, apuesta por un cambio didáctico. Por un lado, los alumnos deben realizar ejercicios memorísticos puros. Pero, a la hora de la práctica -por ejemplo, para resolver problemas matemáticos o hacer comentarios de textos- los estudiantes deben tener libre acceso a Internet o a los libros de texto. "Hay que hacer un cambio de paradigma frente a la memorización tradicional", señala Marquès.

Para José Antonio Naranjo, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, el problema con la lectura digital no hay que verlo de forma aislada. "Está relacionado con las dificultades de comprensión lectora en general", que también tienen los alumnos españoles según los últimos informes Pisa.

Algunos mitos derrumbados

El informe Pisa digital ayuda a desmentir algunos mitos, asegura el profesor de la Universidad de Valencia y asesor de la OCDE Eduardo Vidal-Abarca. "Uno es el que afirma que los nativos digitales tienen problemas cuando leen en papel, pero tienen una buena competencia de lectura digital. Hay abundantes datos en el informe que desmienten rotundamente esta afirmación. Además, la lectura digital no es más simple y efectiva que la lectura en papel, al contrario, es más compleja y difícil, entre otras razones, porque requiere competencias añadidas a las competencias de lectura en papel, por ejemplo, de navegación, y porque en lectura digital no existe un texto físico que leer, sino que el lector ha de construir su texto conforme va leyendo", afirma.

Así, entre las habilidades del buen lector digital está la de hacer varias visitas a la misma página, e ignorar las irrelevantes cuando es necesario comparar información de distintos sitios y la navegación se torna más compleja. Además, debe saber controlar el tiempo disponible y empezar la tarea con una ruta de navegación eficaz, explica el Ministerio de Educación en una nota.

Enseñanza con punteros electrónicos en el País Vasco. / JAVIER HERNÁNDEZ

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