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Entrevista:MANUEL PATARROYO | Científico y premio Príncipe de Asturias

"El parásito de la malaria es mi confidente"

Pregunta. Cuando sale de Colombia, ¿con quién deja a los monos?

Respuesta. Al cuidado de los veterinarios que tenemos en Leticia. Los capturamos, hacemos estudios en ellos, luego los mantenemos en cuarentena, los ponemos fuertes de nuevo y los liberamos en la selva.

P. Usted, que viaja tanto, ¿no teme que las bacterias que se deja allí se le revuelvan e, indignadas, acampen en cualquier sitio?

R. Ya lo hicieron, y casi me matan. Me agarré una infección y estuve dos años y medio casi muerto. Acamparon en mí.

P. ¿Guarda sus bichitos en la nevera, entre los yogures?

R. No. Los de la malaria tenemos que cultivarlos en sangre, extraída de personas normales...

P. ... Y de los pobres monos del Amazonas.

R. No. Los pobres monos del Amazonas son para comprobar las vacunas.

P. ¿Tiene un virus favorito, con el que se lleve mejor?

R. El parásito de la malaria es mi amigo, mi compañero, mi confidente.

P. ¿Qué le cuenta?

R. Que tengo que descubrirle los mecanismos a través de los cuales se me quiere escapar.

P. ¿Es más fácil entenderse con los aminoácidos y las proteínas o con las personas?

R. A mí me va muy bien con las proteínas y los aminoácidos.

P. ¿Qué virus es peor: el de la tontería o el de la intolerancia?

R. Los dos son la misma cosa. La intolerancia es una tontería.

P. Afirma que su vacuna de la malaria no habla inglés, sino español. ¿No tendría que ser políglota?

R. Debe ser universal. Lo que pasa es que el padre, o sea, yo, hablo español.

P. Si de pequeño, en vez de leer Louis Pasteur, descubridor de vacunas hubiese leído Robinson Crusoe, ¿hoy sería náufrago?

R. Es probable. He naufragado tanto... En ciencia lo que la gente tiene que tener claro es que se fracasa muchísimas veces.

P. Pero a usted no le caben más medallas.

R. Una cosa es reconocimiento y afecto y lo otro son fracasos.

P. ¿Obtener el Premio Príncipe de Asturias le hizo monárquico?

R. Siempre fui monárquico.

P. Y ahora que acaban de darle el Príncipe de Viana, ya ni le cuento.

R. Ja, ja, ja. Siempre tuve una profunda admiración, y le ruego que lo coloque así, por los Reyes. Desde chico.

P. Por los Reyes Magos.

R. No, no. Yo soy juancarlista.

P. No tiene la menor simpatía por su exalumno Pedro Alonso. ¿Copiaba los deberes? ¿Se portaba mal en clase?

R. Prefiero no hablar nunca de Pedro.

P. ¿Las multinacionales farmacéuticas son la undécima plaga de Egipto?

R. No sé si sean la undécima plaga, pero definitivamente no han cumplido su función.

P. Es usted muy piadoso, después de contar que una vacuna cuesta menos de 20 céntimos y la venden a 30 dólares.

R. Qué va. A 75, a 100 y a 150 dólares. Allá ellos con sus conciencias.

P. Levantarse a las tres de la mañana no puede ser bueno.

R. ¿Para quién? A mí me produce cantidades. ¿Cómo cree que se pueden sacar 325 publicaciones mundiales, algunas de gran impacto, cuando hay que corregirlas de 19 a 27 veces?

P. Si al que madruga Dios le ayuda, ¿qué parte de sus premios le corresponden a la Santísima Trinidad?

R. La verdad es que soy muy católico. Y sí pienso que en proceso de creación hay mucha inspiración de la Santísima Trinidad.

P. ¿Cuál es la vacuna más necesaria que aún no existe?

R. Yo diría que contra la indiferencia. Si no hubiese indiferencia no habría pobres.

P. De los políticos que conoce, ¿cuál tiene más virus?

R. La verdad es que no lo sabría. En esencia, es que son una especie tan rara que ni siquiera los podría catalogar.

P. ¿Trabaja en alguna vacuna contra los banqueros?

R. No [ríe]. Son un poder tan grande que no creo que se puedan vacunar.

P. Es coleccionista de arte. Lo que le cunde la investigación.

R. La ventaja es que soy amigo de los artistas, y ellos son muy generosos y me regalan sus obras. Botero, Obregón, todos los grandes de América.

P. "Soy un lector obsesivo-compulsivo". Y le regalarán también los libros.

R. Saramago, García Márquez, Carlos Fuentes... Son mis íntimos amigos. Y sí, me regalan los libros. A mucho honor.

P. O sea que vive de gorra. Incluso irá sin monedero, como la Reina.

R. No llevo monedero, en serio [ríe]. Si supiera que puedo pasar por mi país con el equivalente de 70 o 75 euros... Lo importante es que no tengo un metabolismo basal alto. Vivo bien con lo que recibo. Punto. Y no quiero tener más. Me pagan todo, incluso los restaurantes. Y los viajes. Qué quiere que haga.

Perfil

- Con 65 años y tres hijos, dice que le fascina el proceso creativo y que su gran pasión es visitar museos. No sabe decir

cuál es el mayor de sus pecados capitales -"ponga que todos"-, aunque luego descarta la vanidad, la gula, el sexo, la avaricia y la envidia. Al preguntarle si cree haber pasado a la historia por sus investigaciones contra la malaria responde que no le preocupa: "Creo haber superado el anhelo de inmortalidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de junio de 2011

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