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Cuenta atrás para el desalojo del Magerit tras 93 días de encierro

Los afectados por el cierre del centro ocupacional siguen protestando tras vencer el plazo impuesto por el Gobierno regional para que abandonen el edificio

Llevan 93 días durmiendo en una especie de salón de actos. Una sala llena de carteles manuscritos, casi todos con una temática común: no al cierre del Magerit.

Es una medida de protesta. De rebelión. Son trabajadores y familiares de usuarios del centro ocupacional que se clausuró de manera fulminante el pasado 7 de marzo. La Comunidad adujo problemas estructurales en el edificio. Los resistentes afirman que es falso.

Desde entonces permanecen encerrados en el lugar. Ayer a las 12 de la noche, según publicó el Boletín Oficial de la Comunidad el pasado martes, era la hora límite para que abandonaran el edificio. No estaban dispuestos a hacerlo: "No vamos a resistirnos si nos echan, pero tampoco vamos a dejarles el campo libre por propia voluntad", confirmaba Magdalena, una de las asistentes sociales que llevaba años trabajando allí.

La Comunidad alega que el edificio sufre problemas estructurales

El prólogo a otra noche durmiendo en el centro, en el distrito de Carabanchel, fue un acto de protesta en la calle General Ricardos, donde algo más de un centenar de personas cortaron el tráfico durante 45 minutos. Muchos de los manifestantes eran los antiguos usuarios del centro, que padecen distintos tipos de discapacidad, y que han sido distribuidos por otros cinco sitios de la Comunidad, todos ellos bastante lejanos a su domicilio. Conchi, por ejemplo, tiene tres familiares con problemas que acudían al Magerit. Ahora cada uno va a un lugar distinto. "Han separado amigos, parejas, lo han hecho todo sin ninguna sensibilidad", subraya una de las afectadas.

Un discurso que coincide con el de la concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid, Carmen Sánchez Carazo. "El lugar está deteriorado, pero no como para evacuarlo. Además, podían haberlo ido arreglando durante los últimos cinco años y no han hecho nada de nada", agrega la política.

Mientras los portavoces de los afectados por el cierre cantaban eslóganes contra el Gobierno de Esperanza Aguirre y tildaban de mentiras los argumentos para el cierre del centro, algunos de sus antiguos usuarios buscaban gente para que firmase un documento contra la clausura del lugar. Según los responsables de la iniciativa, ya tienen 40.000 firmas. "Nos han tratado como a las sillas o a las mesas, no como a personas, a ciudadanos", se lamentaba la madre de uno de los chicos que acudía al Magerit.

El centro Magerit fue cerrado a principios de marzo junto al de Arganda y la residencia Fray Bernardino, también en Carabanchel. Los usuarios del centro ocupacional se han disgregado por diversos lugares, todos ellos "bastante lejanos al barrio", según una de las personas afectadas, que insistía en la "dureza" de la medida. Los responsables de la Consejería de Asuntos Sociales expresaron en su día que el traslado era obligatorio y que la gente estaba avisada. "Puede haber una tragedia", comentaron a este diario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 2011