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sábado, 28 de mayo de 2011
Reportaje:LIGA DE CAMPEONES | Gran final en Wembley

El mejor duelo en el mejor escenario

El Barcelona y el Manchester United se enfrentan sin ausencias ni urgencias históricas, seguros de que el resultado no condicionará sus modelos

Hoy se juega seguramente la mejor de las finales posibles en uno de los escenarios más mitificados del mundo: el Barcelona y el Manchester United se baten en Wembley por la Liga de Campeones. Hoy por hoy, difícilmente se puede organizar un partido de mayor grandilocuencia en un campo más sagrado. A veces las cosas salen que ni pintadas para la UEFA. No se trata de un litigio cualquiera, sino que en juego está la corona del año y el mayor título de clubes.

Son las dos entidades futbolísticas por excelencia. Tienen popularidad, disponen de grandes presupuestos y abanderan dos maneras de entender el juego tan antagónicas como competitivas. Ahí radica uno de los valores de la contienda. Los equipos llegan a la cita crucial a partir de modelos distintos, extremo que favorece la controversia, la salsa necesaria para el debate y el negocio.

El Barça ha ganado su tercera Liga consecutiva, dato a tener en cuenta si se recuerda que ningún equipo ha repetido título en los mejores campeonatos europeos después de una temporada condicionada por el Mundial. Campeones en Roma 2009, contra el propio Manchester, los azulgrana afrontan su tercera final de la Copa de Europa en seis años después de su triunfo en 2006 en París. El United salió vencedor en 2008 y ha sido finalista en tres de las últimas cuatro ediciones. Los Diablos Rojos han desbancado al Liverpool de la jerarquía inglesa desde la llegada de Ferguson, ganador de 12 de los 19 trofeos que cuenta el club en la Liga, incluida la última. Guardiola ha sido todavía más decisivo en el currículo del Barça. Ya suma nueve trofeos de 12 y ahora se dispone a superar al dream team de Cruyff, el equipo en el que se inspiró, con la conquista de una segunda Champions.

Los dos finalistas edificaron además su leyenda de ganadores a partir del viejo Wembley. Allí ganaron el Manchester (1968) y el Barcelona (1992) sus primeras Copa de Europa. Hoy comparecen con equipos nuevos en el renovado estadio londinense para defender su condición de mejores equipos. Aunque ya no existen clubes hegemónicos, como en su día fueron el Madrid, Milan, Liverpool, Ajax o Bayern, los azulgrana y los Diablos Rojos son dos de los clubes que más éxitos continuados han tenido últimamente. Hoy se enfrentan ambos en las mejores condiciones, sin ausencias ni urgencias históricas, seguros de que el resultado no condicionará sus modelos. Los dos entrenadores solo dudan por exceso en las alineaciones: Abidal o Mascherano en el Barça, con más opciones para El Jefecito, mientras Ferguson puede sacrificar a un volante para poner a Chicharito con Rooney.

Los barcelonistas son un libro abierto y si Guardiola no repite el equipo del 5-0 contra el Madrid, el partido de referencia, será porque Abidal está en fase de recuperación, al igual que Puyol. No parece que vayan a jugar los dos juntos y sí, en cambio, Mascherano, muy puesto como corrector, mejor en la zaga que en la divisoria, sobre todo porque Busquets ofrece más prestaciones como pivote. Ferguson, en cambio, dispone de diferentes futbolistas para jugar hasta cuatro partidos distintos. El Manchester es camaleónico: a veces parece inglés, otras italiano y hasta puede ser español. Físico, consistente e intenso, siempre supo reinventarse. El reto que tiene ahora es anular el triángulo Xavi-Iniesta-Messi que le derrotó en Roma. Quiere la revancha en un partido que habitualmente se decide por los detalles. Traspasado Eto'o, Messi aspira a ser el rey de Wembley.

No se sabe muy bien cómo están La Pulga ni el propio Barça, el mejor equipo con la pelota, porque los titulares llevan varios partidos sin competir juntos desde que les consumió la serie con el Madrid, de modo que habrá que aguardar a que se levante el telón. La final no admite medias tintas, y más si se recuerda que los dos equipos llevan los mismos trofeos (tres), están igualados a victorias (tres) y empates (cuatro) en sus enfrentamientos y compiten por la supremacía europea. Motivo de sobra para que se desplacen 24.000 seguidores del Barcelona a Londres. Cruyff vivirá hoy como espectador la Copa de Europa que ya ganó como jugador (Ajax) y como entrenador (Barça). Cruyff, Wembley, Manchester, Barça, Copa de Europa... Tiene pinta de gran final.

Guardiola, en Wembley. / ALEJANDRO RUESGA

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