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viernes, 27 de mayo de 2011

Diarreas e insuficiencia renal

La bacteria E. coli es un clásico de las intoxicaciones alimentarias. En 1996 un brote en Japón afectó a unas 10.000 personas y produjo 11 muertes. En 1998, la vía de transmisión fue carne picada para hamburguesas en norteamérica. En 2006, una partida de espinacas extendió la infección por 26 Estados de EE UU.

La enfermedad depende del tipo de bacteria, explica el microbiólogo del hospital de La Paz de Madrid Jesús Mingorance. Hay cientos de cepas. En general, su rasgo común es que producen descomposiciones, vómitos y dolor abdominal. "Por ejemplo, son la causa de la mayoría de las diarreas del viajero", indica Mingorance.

En la mayoría de los casos, se trata de lo que los médicos denominan episodios autocontenidos. Esto quiere decir que los afectados se reponen al cabo de un tiempo (la media está en una semana o 10 días) con solo recibir hidratación.

Pero las bacterias del tipo EHEC (E. Coli enterohemorrágica), como la O157:H7, pueden evolucionar a una situación mucho peor. Por sus características, pueden atacar a los riñones. Y si la insuficiencia es grave, puede llegar a ser mortal. Esto no es tan frecuente, sin embargo. El Centro de Control de Enfermedades de EE UU calcula que estas complicaciones aparecen entre el 5% y el 10% de los casos. De ellos, alrededor del 4% son mortales.

Uno de sus inconvenientes es que no se deben tratar con antibióticos, por lo que hay que limitarse a un tratamiento de los síntomas, esperando que el organismo elimine la bacteria por sí solo.

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