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Elecciones municipales y autonómicas | El Movimiento 15-M

La república de Sol reflexiona

La plaza entra en la jornada previa a las elecciones con un "grito mudo" - Miles de personas acuden al kilómetro cero pese al veto de la Junta Electoral - El Movimiento 15-M estudia ahora cómo extenderse tras los comicios

Un zumbido continuo a lo largo de toda la plaza. ¡Shhhhhh! Casi es medianoche en la república de Sol. El bullicio y las conversaciones cesan de repente. Ni siquiera hacen falta los megáfonos. La Puerta del Sol se queda en silencio en menos de 30 segundos. "A ver si lo conseguimos", fue lo único que se escuchó por los altavoces durante el grito mudo con el que el Movimiento 15-M entró unido en la jornada de reflexión. Una protesta silenciosa contra el veto de la Junta Electoral Central a las concentraciones durante el día de hoy, jornada de reflexión, y el de mañana, día de las elecciones.

Muchos de los más de 25.000 congregados, según la policía, se colocaron trozos de cinta aislante en la boca. Nadie se movía. Las corrientes de personas que fluían por toda la plaza se detuvieron. Nadie hablaba. Se sentaron en el suelo como una ola en descenso que regresa al mar. Solo un ruido de fondo: sonaron en la plaza las campanadas del reloj y recordaron a las de cada fin de año. Pero eran las doce de la noche de un sábado 21 de mayo, víspera electoral. ¡Dong! Silencio. ¡Dong! Silencio. Las manos en alto, desde el suelo. ¡Dong! Silencio. Todo el mundo expectante. Y así hasta la duodécima campanada. Un fuerte aplauso estalló, la gente se levantó súbitamente y gritó al unísono. "Así, así, así vota Madrid".

El clamor de los miles de concentrados se unificó con más cánticos. Hasta que desde un lateral de la calle Mayor surgió un grito espontáneo que se adueñó de toda la Puerta del Sol: "¡Ahora todos somos ilegales!". La Junta Electoral Central prohibió el jueves por la tarde las concentraciones del 15-M en la jornada de reflexión porque considera que podía influir en el voto, lo que vulneraría la ley electoral general. Solicitaba la disolución de las protestas.

Los concentrados se giraron hacia el Palacio de Correos, sede del gobierno regional, y empiezan a chillar: "¡Policía, únete!, ¡Policía, únete!". Los agentes, con los mandos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), conocidos como antidisturbios, a la cabeza, no se inmutaban. De poco sirvió el llamamiento continuo y el levantamiento de brazos de miles de personas. Había pasado un cuarto de hora desde el grito mudo, que había durado apenas medio minuto. Un silencio que apoyó unánimemente la plaza que se ha convertido en símbolo del llamado Movimiento 15-M, y que anoche vivió su mayor lleno desde el pasado lunes. Con esa sentada y el silencio clamoroso, comenzó la jornada de reflexión sin más lema electoral que un sonoro "¡feliz año nuevo!", que arrancó un cerrado aplauso y más de una carcajada. La república de Sol reflexiona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de mayo de 2011