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COLUMNA

¿Qué es la democracia?

La democracia no es un tema tan unívoco como se cree. Se habla demasiado fácil sobre la democracia, dando por supuesto que sabemos de qué hablamos. Y no es verdad. La democracia de la extrema derecha de Berlusconi o Mayor Oreja tiene muy poco que ver con la democracia de Cameron o Angela Merkel. No, no es casual. He citado adrede a líderes de la derecha para que nadie se confunda y acabe acusando al acusador. Bien, vale, cito a otros, para que no haya dudas. No es lo mismo la democracia de Strauss-Khan que la de Ségolène Royal, ni la de Papandreu o la de Zapatero. No es lo mismo. Vale, a lo mejor lo merecemos, vale. Pero no es lo mismo.

Y eso es el 15-M. Ni más ni menos. Andan los gabinetes de imagen, de comunicación, los politólogos, los barómetros, los termómetros, los tertulianos intentando entender lo que sucede, porque lo que sucede es tan sencillo que resulta difícil de explicar. La política oficial está entrenada para explicar lo inexplicable, pero no lo explicable. Puede explicar lo que son los mercados, sin que nadie les entienda, pero no puede explicar lo que es el mercadeo, que es un asunto más popular, más inmediato.

Me hace una gracia infinita que les pidan a los acampados en la Puerta del Sol que expliquen cuáles son sus alternativas, después de tantos años en los que ellos, con todo su aparato, se han limitado a aplicar las medidas que dictaban esos fantasmagóricos mercados. ¿Con qué derecho los partidos, imprescindibles en la democracia, pueden pedir cuentas a los cabreados del 15-M? Me hacen infinita gracia las elucubraciones sobre a quién beneficia. Al parecer, le duele a la izquierda y la derecha se siente feliz porque agranda la herida. ¿Esto es España o esto es la lucha por el poder? Acaso Rajoy en su monotemático discurso sobre el paro cree que al día siguiente el paro va a sucumbir a su poder, como si el aura le protegiera de la lucha de los mercados... ¿Y la izquierda, no solo española, sino europea, le ha dedicado algo más de 10 minutos a saber qué coño pinta en esta historia? ¿A saber qué coño ha hecho en este desastre y qué coño puede aportar para salir de la corriente?

Tengo la sensación de que el movimiento 15-M es la izquierda o la racionalidad del cabreo, el hartazgo de los prospectos de la crisis y el terror a lo que viene después. Hay gentes de la (extrema) derecha que piensan que la democracia termina en el voto -como decía Bush, vótenme que luego yo, si eso, declaro una guerra- y quienes pensamos que la democracia empieza en el voto. Lo único que tengo claro es que a Esperanza Aguirre no le hace ninguna gracia tener a esa tropa de desharrapados enfrente de sus balcones. ¡Qué asquerosidad! ¡Y encima, barren las calles! Y la Junta Electoral les prohíbe protestar porque piensa que las elecciones son un acto de mudez. ¿Y si se callaran otros?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de mayo de 2011