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Reportaje:La muerte de Bin Laden | Las reacciones de los estadounidenses

Una ola de patriotismo recorre EE UU

Celebraciones espontáneas surgen en la Zona Cero y ante la Casa Blanca

Nueva York suspiró con emoción. Y como sucede en la ciudad de los rascacielos, la metrópoli no tardó en recuperar la normalidad. Pero este lunes también fue de reflexión. Joe Daniels, presidente del Monumento del 11-S, recordó a las 2.976 víctimas del brutal ataque. "Supimos ese día que no podríamos olvidar". Y como entonces, hizo un llamamiento a la unidad.

Ese monumento que en 132 días se inaugurará en la Zona Cero será, comentó, un reconocimiento de "nuestra habilidad para superar lo peor". Mary Fetchet, fundadora de Voces del 11-S, admitió que hay muchas emociones conflictivas y cada familiar afronta la situación a su manera. "Han sido 10 años de mucha ansiedad", dice, por eso le reconforta saber que Bin Laden no vive.

Los gritos de júbilo del público interrumpieron un partido de béisbol

"Un día para los buenos", coincidían los políticos de ambos partidos en Nueva York. No cantaron victoria porque la foto del terrorista cayera de la lista de los más buscados. Rudy Giuliani, alcalde cuando el brutal atentado contra las Torres Gemelas, señaló que el líder ideológico de Al Qaeda "era más un símbolo que otra cosa".

Michael Bloomberg, el actual alcalde, habló de "la nueva vida que está recobrando la Zona Cero". "El espíritu de Nueva York nunca fue tan fuerte", remachó. Pero la batalla contra el terrorismo continúa, señaló, y por eso pidió que no bajen la alerta. El gobernador Andrew Cuomo dijo que Al Qaeda sigue ahí. Y recordó el atentado frustrado de hace justo un año en Times Square.

Para Giuliani, "también es importante que caigan los símbolos". "Finalmente pasó", le anunció a Diane Masaroli su hija -cuyo marido y padre falleció en el ataque-, que se acercó de madrugada a la Zona Cero para celebrarlo. "Se hizo justicia", coinciden las representantes de los familiares de las víctimas. Aunque sus vidas, dicen, no van a cambiar. "Al fin y al cabo, nuestros hijos, mujeres o maridos ya no están con nosotros", remachó Fetchet.

Sin embargo, la muerte de Bin Laden les ayudará a cerrar un capítulo y allanar el camino hacia el décimo aniversario del 11-S. Satisfacción contenida también en Wall Street, donde al final, como en la calle, la realidad se impuso y los operadores se concentraron en los números.

La celebración espontánea que surgió el domingo por la noche en Nueva York tuvo su réplica en ciudades como Boston, Filadelfia o Washington. En la capital, la fiesta tuvo lugar frente a la Casa Blanca. Obama aún no había comparecido en televisión cuando decenas de personas ya se dirigían hasta allí ondeando banderas de Estados Unidos. Celebraban la muerte de Bin Laden como una victoria para el país. Hubo cánticos de "¡USA, USA!", algún "God bless America" (Dios bendiga América) y muchos coros con el himno nacional que sonaban de forma espontánea en cada rincón.

Veteranos, militares, civiles, estudiantes y turistas repetían las mismas frases: "Hoy es un gran día". "Hoy se ha hecho justicia". El neoyorquino Wilfredo Arroyo cogió el coche en cuanto escuchó al presidente. "He guardado una bandera de EE UU por cada año que tardaron en matar a Osama Bin Laden".

John Lewis tampoco esperó. "El 11 de septiembre de 2001 me despertó el ruido del avión que chocó contra el Pentágono. Me alegra que el Ejército y el servicio de inteligencia hayan podido trabajar para traernos justicia, es para todos los ciudadanos del mundo que amen la libertad".

En Filadelfia, el equipo de béisbol local jugaba contra los New York Mets ante 45.000 personas cuando parte del público empezó a cantar "¡USA, USA!". Se enteraron de la muerte de Bin Laden a través de sus teléfonos móviles, mostrándolos para que las pantallas gigantes del estadio reprodujeran la imagen. El partido quedó interrumpido un par de minutos mientras los asistentes celebraban la noticia y los jugadores miraban a la grada preguntándose qué había provocado la fiesta.

Horas después, una nueva celebración espontánea tenía lugar en Shanksville, Pensilvania, donde el 11 de septiembre de 2001 se estrelló el vuelo 93 de United Airlines. Fallecieron los 44 pasajeros y 4 terroristas que estaban a bordo. Decenas de personas se desplazaron hasta el monumento en homenaje a las víctimas con pancartas donde se podía leer "No olvidamos".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de mayo de 2011