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Ola de cambio en el mundo árabe

Bronca en la ONU sobre el Sáhara Occidental

La orden dada ayer por un tribunal de Casablanca de poner en libertad provisional a tres emblemáticos independentistas saharauis -Ali Salem Tamek, Ibrahim Dahane y Ahmed Naciri-, imputados por atentar contra la seguridad del Estado, no es una casualidad. En Marruecos la justicia no es independiente.

La decisión ha sido tomada cuando el Sáhara Occidental genera fuertes tensiones en la sede de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad debe pronunciarse a fin de mes sobre la renovación del mandato de la Minurso, el contingente de la ONU desplegado desde hace 20 años en esa antigua colonia española. El mandato expira el 30 de abril.

La Minurso es uno de los pocos contingentes de mantenimiento de la paz que carece de competencias para vigilar el respeto de los derechos humanos. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navathem Pillay, cree que "los recientes acontecimientos" en el mundo árabe "ilustran la importancia de los derechos humanos para la paz y la estabilidad".

De ahí que su departamento propusiera al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que resalte en su informe que es necesario "un mecanismo efectivo para la vigilancia" de los derechos humanos en el Sáhara. De ello se encargaría la Minurso, cuyo mandato sería ampliado.

Ban Ki-moon no ha incluido esa recomendación en su informe, según Inner City Press, la web informativa dedicada a la actividad de la ONU. Ha cedido así a las presiones de Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad y gran valedor de los intereses de Marruecos, que rechaza que la Minurso pueda informar sobre el respeto de los derechos humanos.

París habría esgrimido un argumento de peso ante Ban Ki-moon, según da a entender esa web: ambos deben colaborar estrechamente para poner fin al conflicto en Costa de Marfil.

Pero el Gobierno francés también ha presionado a su aliado marroquí para que haga gestos hacia los saharauis que resten fuerza a las críticas que los amigos del Frente Polisario en el Consejo de Seguridad, empezando por Sudáfrica, pueden hacerle.

Por eso el tribunal de Casablanca puso ayer en libertad a los tres independentistas imputados, según indican fuentes diplomáticas acreditadas ante la ONU.

Ban Ki-moon ha sido acusado por varias delegaciones de filtrar el borrador de su informe a Francia y Marruecos para que lo puedan enmendar antes de que lo presente al máximo órgano de la ONU. La última versión que circula elogia las facilidades que otorga Rabat en el Sáhara a los enviados del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La bronca organizada en la ONU -los portavoces eluden casi todas las preguntas de la prensa- está generando retrasos. Ban Ki-moon debía haber difundido su informe el 6 de abril, pero ayer aún no lo había hecho. Tampoco se celebró, el martes, la reunión de los países que aportan fuerzas a la Minurso y también ha sido aplazada la primera sesión de evaluación del informe por el Consejo prevista para hoy.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2011