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Reportaje:

20 años de aprendiz de presidenta

Keiko Fujimori intenta rescatar el legado paterno en las elecciones de Perú - Muchos electores se preguntan si indultará a su padre de llegar al cargo

Keiko Fujimori tiene 35 años y puede decirse que lleva desde los 15 preparándose para ser presidenta de Perú. Fue una de las primeras damas más jóvenes de Occidente cuando su padre, el expresidente Alberto Fujimori, le pidió que desempeñara el cargo tras la ruptura de su matrimonio con Susana Higuchi. Era 1994, ella tenía 19 años, y se mantuvo en el puesto hasta el fin del Gobierno de Fujimori, El Chino, en 2000. Aunque su entorno es muy hermético, desde un antiguo profesor del colegio de los Sagrados Corazones de Lima hasta un viejo amigo de la familia coinciden al definirla: es dura, aunque no agresiva; enérgica; disciplinada; y va a por todas en las elecciones. De los cuatro hermanos, solo ella y el menor, Kenji (30 años), tienen vocación política.

Muestra su vena más populista en las cuestiones de seguridad

Tras el último debate presidencial, el domingo, varios expertos en comunicación e imagen alabaron el papel de Keiko: "Fue bien preparada y actuó como una joven profesional", "fue la más serena y aun así demostró su energía", "se presentó como la encarnación de su padre". La última opinión es la que más divide a los peruanos en torno a la candidatura de Keiko. Para el 20%, según las encuestas, Fujimori fue el mejor presidente desde 1990 y sentó los pilares del crecimiento. Para ellos la hija garantiza la vuelta del padre. Y esto es justamente lo que horroriza al resto del electorado, que recuerda que El Chino fue condenado a 25 años de prisión por corrupción y crímenes de lesa humanidad y que Keiko ha sido acusada de financiar sus estudios en Boston con dinero público. Conoció a su marido, Mark Vito Villnella, con el que tiene dos hijas, en EE UU.

Keiko nunca ha renegado del legado paterno. Todo lo contrario, desde que ganó su escaño en el Congreso en 2006 y se hizo cargo del fujimorismo con su padre prófugo en Japón, ensalza el modelo y promete repetirlo. La candidata de Fuerza 2011 defiende en cada discurso que Perú crece "gracias a las medidas adoptadas en los noventa". "Derrotamos al terrorismo y la inflación, simultáneamente creamos programas sociales para que los que menos tienen puedan vivir mejor. Para nosotros, ese es el modelo a seguir", repite. Coincide con su rival, el nacionalista Ollanta Humala, en la necesidad de establecer comedores escolares y aumentar las pensiones públicas.

Keiko revela su vena más populista en el tema de la seguridad: propone la pena de muerte para los violadores y asesinos de menores de siete años. El portavoz de Fuerza 2011, Fernando Altube, dice que la propuesta busca impedir que la gente se tome la justicia por su mano. "En Perú, e incluyo a Lima, hay 18 linchamientos al año por violación de menores y otros crímenes graves. La comunidad señala al culpable, lo rocía con gasolina y lo quema vivo. ¿No es mejor que sea un juez el que decida aplicar la pena capital en vez de los ciudadanos?", explica. Respecto a la pregunta que se hacen muchos peruanos sobre si Keiko indultará a su padre de llegar a la presidencia, el portavoz dice tajantemente que no. "La decisión debe ser judicial, no política", afirma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 2011