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jueves, 7 de abril de 2011
Reportaje:

Bailar desnudos es bailar

Dos compañías de Quebec danzan sin ropa en sendas obras en el Mercat

¡Cómo está la cartelera!, se dirán algunos. Tras el follón de Gang bang en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), con su sexo gay durante la visita del Papa y sus sustos ultras, llega hoy a la sala Petita del mismo teatro Musicolèpsia, de la compañía de danza Lanònima Imperial, con el subtítulo Rapsòdia per a set putes, que ya es acápite, y la declarada intención de provocar y ser "irreverentes". El estreno coincide con la presentación en el Lliure de Montjuïc de la conmovedora Gardenia, obra de los Ballets C de la B protagonizada por viejos travestidoss (sábado y domingo), y en el vecino Mercat de les Flors, la interesantísima Operación Focus Quebec, en el marco de la cual dos prestigiosas compañías de danza canadienses bailan sendas coreografías con desnudos integrales.

La desnudez no presenta problemas técnicos, según el coreógrafo Léveillé

En una de las obras, Amour, acide et noix (hoy y mañana), de Daniel Léveillé, tres hombres y una mujer actúan desvestidos, a pelo, vamos, toda la función, y en la otra, Un peu de tendresse bordel de merde! -título también que retener-, de Dave St.-Pierre (sábado y domingo), los bailarines protagonizan diversas escenas desnudos, entre ellas una hipnotizante, de una desazonadora belleza, en la que resbalan con sus cuerpos sobre el escenario oleoso. En otro momento, danzarines como Dios los trajo al mundo pero con más vello se pasean entre el público dejándose caer en el regazo de los espectadores (!). El espectáculo de St-Pierre, que no hay que perderse, entusiasmó en el Festival de Aviñón en 2009. "En Cataluña el tema de la desnudez no nos preocupa, hemos visto muchos espectáculos de desnudos", señaló el director del Mercat, Francesc Casadesús, pensando en piezas como Mozartnu, de Iago Pericot. "Pese al pasado católico, no creo que suceda nada".

"¿Por qué desnudos?", se interrogó el propio Léveillé ayer al presentar su coreografía. Y él mismo se respondió: "Inicialmente quería que los bailarines llevaran la mínima ropa, bañador, calzoncillos, bragas. Pero me gusta llevar las ideas al límite. La desnudez desvela el alma humana. Desvestirlos del todo fue una revelación, para mí y para ellos. Cuando un bailarín baila mínimamente cubierto es sexy, cuando lo hace deesnudo es completamente diferente, otra dimensión, de una vulnerabilidad esencial". Léveillé es una institución del mundo artístico quebequés. "No escondo la humanidad de los bailarines", afirma, con una frase doblemente apropiada en este caso. Amour, acide et noix (2001), inspirada en la dura vida de un joven en la calle, es la primera parte de una trilogía y se baila con Las cuatro estaciones, de Vivaldi. El coreógrafo recalca que la desnudez no presenta problemas técnicos. "No condiciona ni cambia nada. Incluso dos movimientos que me autocensuré porque me parecían muy fuertes con los bailarines desnudos los volví a incorporar y son de los que funcionan mejor con el público".Obra de danza teatro, Un peu de tendresse bordel de merde!, de Dave St-Pierre, ausente ayer, aborda diferentes formas de ternura, a veces con imágenes chocantes, como la chica que se sienta desnuda sobre un pastel.

La Operación Quebec tiene una extensión en la Fundación Tàpies, donde la filósofa especializada en movimiento Erin Manning impartirá un taller y dará una conferencia. En la Tàpies, además, el sábado, a las 18.30, bailarán improvisaciones sobre su espectáculo los intérpretes de Léveillé, previsiblemente desnudos.

Una escena de Un peu de tendresse bordel de merde!, de Dave St-Pierre, que triunfó en Aviñón.

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