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FAPA pide a Barberá un colegio en el suelo escolar que regaló a la Católica

La masificación de las aulas y el colapso de los servicios de comedor, gimnasio, aulas de inglés, salas de profesores y baños hace que los tres colegios públicos del distrito Campanar de Valencia funcionen desde el curso 2007-2008 al límite de su capacidad; mientras, el Ayuntamiento ha recalificado una parcela escolar para regalársela a la Iglesia. La federación de padres de la escuela pública de la provincia, FAPA-Valencia, hizo ayer público su informe de alegaciones a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) -aprobada en solitario por el grupo municipal del PP que dirige Rita Barberá- que regala 12.965 metros cuadrados a la Universidad Católica, al tiempo que retiene suelo para construir el colegio de Infantil y Primaria, que necesita el barrio desde hace cuatro años.

Según el informe detallado de FAPA-Valencia, la Consejería de Educación ha habilitado en los últimos cuatro cursos cuatro aulas colchón (barracones habilitados en patios, pasillos o aulas multiuso) para poder atender a 175 niños más procedentes de las 22.000 viviendas nuevas construidas en la última década en este barrio en expansión, además de los 55 niños de tres años que ya se han quedado sin plaza en el distrito, de los cuales 25 estudian en un barracón en el interior del CP Giner de los Ríos y el resto se desvió a la oferta privada o al CP Santiago Calatrava en otro barrio.

"Consideramos que dicha parcela debería dedicarse a la construcción de un nuevo colegio que solvente, por una parte, la masificación de los centros; y, por otra, el previsible aumento de plazas en los próximos años debido al incremento demográfico de la zona", explica María José Navarro, la presidenta de FAPA-Valencia, en el documento de alegaciones.

La federación insta al Ayuntamiento a "reconsiderar" la modificación del PGOU e insiste en la responsabilidad de la Consejería de Educación en promover la construcción de un nuevo colegio. Juan Soto, concejal socialista, ha denunciado las contradicciones internas de la consejería entre los informes favorables técnicos de 2001 (cuando inició el boom inmobiliario) que apoyan la construcción de un nuevo centro; y, el de noviembre pasado, que dio luz verde a la cesión de suelo escolar a la sede católica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de abril de 2011