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Entrevista:

"La ciudad puede crear epidemias positivas"

Si se cobraran derechos de autor por los conceptos, Saskia Sassen podría ser dueña de media Nueva York después de dar a luz al término de ciudad global en 1991. La socióloga, voz autorizada en cuestiones como la globalización, la inmigración o el urbanismo, participó ayer en la primera edición del Encuentro Internacional de Urbanismo Sostenible organizado por el Ayuntamiento de Vitoria. Con un estupendo español con acento argentino, fruto de su infancia en Buenos Aires, Sassen defiende la necesidad de dejar atrás la idea que las ciudades solo pueden generar dinámicas negativas para la biosfera y que el ser humano solo puede minimizar el daño.

La pensadora cree que el País Vasco está muy bien posicionado ante los cambios que marcarán este siglo. También elogió los discursos previos del lehendakari, Patxi López - "me gustó mucho el concepto ese de vertebración territorial"-, y del alcalde Patxi Lazcoz: "me pareció muy valiente decir 'nos equivocamos' al crecer en superficie en lugar de optar por hacerlo en altura".

SASKIA SASSEN Socióloga de la Universidad de Columbia

Saskia Sassen (La Haya, 1949) ostenta la cátedra de Sociologia Robert S. Lynd y es copresidenta del Comité sobre Pensamiento Global en la Universidad de Columbia en Nueva York. También pertenece al influyente Council on Foreign Relations en EEUU. Sus libros se han traducido a 21 idiomas. En español hay 6 traducidos. El último de ellos, el mejor según ella, es Territorio, Autoridad, Derechos: Ensamblajes Medievales y Globales.

"Se da por sentado que las ciudades son malas y pervierten a la naturaleza"

"Con tecnologia, podemos delegar algunas cuestiones en la biosfera"

Pregunta. ¿Cree usted que nos hacemos las preguntas adecuadas en materia de urbanismo?

Respuesta. Hay limitaciones en la manera en la que estamos manejando la cuestión. Se da por sentado que la ciudad siempre es un problema, como algo que pervierte la naturaleza y no implica cosas positivas, salvo las ventajas que conllevan la densidad de población y el transporte público. Y todas las medidas que tomamos son para remediar el daño que hace la ciudad a la biosfera. Yo creo que este enfoque es demasiado tímido, lento y, sobre todo, nos hace perder una gran oportunidad.

P. ¿Por qué?

R. Tenemos que recuperar la complejidad de la ciudad, con sus distintas ecologías y sus múltiples escalas, porque lo que es malo a una escala puede ser bueno a otra. Esto nos permitirá ir delegando en la naturaleza algunas cuestiones.

P. ¿Podría darnos ejemplos?

R. En vez de centrarnos en limitar los efectos negativos del sistema de transporte, por ejemplo, deberíamos entender en toda su complejidad lo que ocurre en la ciudad para intentar darle la vuelta a algunas cosas. Pensemos en una epidemia, el virus de la gripe que se propaga en un autobús. Pues la ciudad puede generar epidemias positivas: En Copenhague, las bicicletas almacenan energía que puede ser utilizada después. También tenemos que delegar en la naturaleza, que puede hacer muchas cosas si entendemos cómo funciona y usamos un puente tecnológico para amplificar su potencial positivo. Los molinos de viento son un buen ejemplo, o las algas que se utilizan para limpiar aguas contaminadas, o el uso de una bacteria que vive en el hormigón para que se autoreparen las grietas. Una vez que hemos recodificado la ciudad, muchas capacidades que nos parecían solo negativas nos aparecen desde otro prisma. El desafío de la sostenibilidad se juega entones en un campo mucho más rico.

P. ¿Qué papel puede jugar una ciudad de tamaño medio como Vitoria en esta nueva era?

R. Un gobierno local con un mínimo de capital puede activar a empresas locales. Curitiba, en Brasil [1,8 millones de habitantes] es el referente número uno en cómo reinventarse en cuestiones de sostenibilidad. Su ejemplo nos dice que una pequeña ciudad puede marcar la historia, porque es más fácil reinventarse por cuestiones de tamaño. Eso se podía hacer en Cutiriba, pero no en São Paulo o en Madrid.

P. ¿Estamos volviendo a la etapa de las ciudades-estado que marcaron el medievo en Europa, mientras los Estados siguen perdiendo poder?

R. El mundo multipolar que viene va mucho más allá del análisis habitual de que China emerge como gran poder. Hay unas 100 ciudades que están articulando una multipolaridad más elaborada y desarrollada que la idea de una o dos superpotencias dominando el mundo. Estas empiezan a introducirse en el campo internacional, algo que antes solo estaba reservado a los estados nacionales. Es un gran cambio. La regionalidad que tienen aquí, o lo que están haciendo Barcelona y Cataluña. son posicionamientos muy interesantes para esta nueva etapa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de marzo de 2011