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Catástrofe en Japón

Greenpeace advierte del riesgo para Tokio si no se controla la situación de la nuclear

La organización acusa al Gobierno de ocultar adecuadamente todos los riesgos

Jan van de Putte, experto belga en seguridad radiactiva de Greenpeace, ha estado durante dos días en la zona cercana a la central nuclear de Fukushima, donde ha realizado con un equipo local de la organización ecologista una serie de mediciones. Los resultados, según cuenta, revelan que la radiación en algunos lugares fuera de la zona de exclusión (20 kilómetros) y de evacuación voluntaria (30 kilómetros) es tan elevada que las autoridades deberían imponer la salida de quienes viven aún en estas zonas. Cree también que, dada la magnitud de la población de Tokio (13 millones), la radiactividad ya fugada "tendrá un impacto en los habitantes de la capital, como un incremento de los casos de cáncer a largo plazo". Pero su mayor preocupación es "que se produzca un accidente mayor del ocurrido hasta ahora, como una fusión del reactor o una gran explosión, que genere una nube radiactiva".

¿Qué pasaría entonces? "En el peor de los casos, convertiría un área en la que viven 30 o 40 millones de personas en un sitio donde sería difícil poder vivir y trabajar. Y si se aplican los mismos criterios que en Chernóbil [Ucrania, 1986], toda la gente debería ser evacuada a largo plazo. Evacuar Tokio llevaría años", dice.

Van de Putte y su equipo han detectado en la población de Iitate -a 40 kilómetros de la central- unos niveles de radiación hasta de 10 microsievert por hora, y en otros puntos cerca de Tsushima -a algo más de 30 kilómetros de la central-, más de 100 microsievert por hora. "Cualquiera que pase solo unos pocos días en estas zonas podría resultar expuesto a la dosis máxima de radiactividad acumulada permitida al año (que es de 1 milisievert o 1.000 microsievert)", afirma. Se considera que una exposición a 100 milisievert por año es el umbral a partir del cual es evidente el incremento del riesgo de sufrir cáncer.

El Gobierno japonés ha afirmado que las mediciones de Greenpeace no son fiables, pero, según Van de Putte, "no hay contradicción" entre sus datos y los datos oficiales. "El Gobierno sabe que los altos niveles de radiación han superado la zona oficial de evacuación y no está informando a la gente de los riesgos. [...] La contradicción está entre los datos y la acción del Gobierno".

"Las autoridades deben actuar urgentemente. En un marco ideal, habría que ampliar toda la zona de evacuación, pero, dada la situación de emergencia, recomendamos que se comience por las áreas más contaminadas, dando prioridad a los niños y a las mujeres embarazadas", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de marzo de 2011