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CARTAS AL DIRECTOR

El carácter radial de las infraestructuras

Sant Feliu de Llobregat, Barcelona

Pese a la destructiva y delirante campaña llevada a término por determinados círculos vinculados a la derecha mediática, debe entender Rafael Simancas que no todo lo que se contraponga a lo que él piensa tiene naturaleza conspirativa (véase su artículo del 18 de marzo en EL PAÍS). Al artículo de Germà Bel, publicado en este mismo diario el 8 de marzo, le sobra toda la retórica historicista, pero el fondo de la cuestión es innegable; cualquier mapa que muestre fielmente la realidad de las infraestructuras del Estado determinará su profundo carácter radial. El paradigma se encuentra en la alta velocidad ferroviaria, cuyo punto de partida es siempre la capital -a excepción, sea dicho, del by pass existente en la línea Barcelona-Sevilla-Málaga-.

Así, las cifras sobran, en un sentido y en otro, pues cada extremo las mostrará parcialmente, solo para justificar aquello en base a lo que quiera argumentar. Pero dejémonos de números obnubilantes. El Estado tiene un serio déficit en infraestructuras transversales. Por fortuna, parece ser que la UE ha tomado conciencia de ello y acelerará la construcción del llamado Corredor Mediterráneo.

Porque, al fin, la transversalidad de las infraestructuras acaba repercutiendo sobre todos -incluso sobre la misma capital-, en la medida en que contribuye a generar más riqueza en el conjunto del Estado. Así que dejémonos de falacias, de equívocos y de medias verdades. Y, sobre todo, privémonos de hablar arbitrariamente de conspiraciones. Esto no es un asunto sobre la identidad de nadie. Es un asunto sobre el progreso general de los ciudadanos españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de marzo de 2011